viernes, 26 de septiembre de 2008

2 DE PEDRO:

2 PEDRO
CAPÍTULO 1
La nota tónica de la victoria.-
El primer capítulo de Segunda Pedro está lleno de instrucciones y hace resonar la nota tónica de la victoria. La verdad se graba firmemente en e¡ entendimiento mediante la forma en que se presenta en este capítulo. Recomendamos más frecuentemente el estudio de estas palabras y la práctica de estos preceptos (Carta 43, 1895).
1-3.No hay pausas en la vida cristianas.-
[Se cita 2 Ped. l: 1-3] Cuán grandioso tema es este para la contemplación: la justicia de Dios y de nuestro Salvador Jesucristo. La contemplación de Cristo y su justicia no deja lugar para Injusticia propia, para la glorificación del yo. En este capítulo no hay pausas. Hay un continuo avance en cada etapa del conocimiento de Cristo (Carta 43, 1895).
2, 5-7.
Ver EGW com. 6:1-4.
4 (Heb. 10:23). Dios detrás de todas sus promesas.-
Las promesas se estiman de acuerdo con la veracidad del que las hace. Muchos hombres hacen promesas sólo para quebrantarlas, para mofarse del corazón que confió en ellas. Los que confían en tales personas se apoyan sobre cañas débiles. Pero Dios respalda las promesas que hace. Se acordará para siempre de su pacto, y su verdad es por todas las generaciones (MS 23, 1899).
(Efe. 2:1-6; ver EGW com. Gén. 2:7; Exo. 20:1-17; Mat. 4:1-11; Heb. 2:14-18; 4:15.) Participantes de la naturaleza divina.-
Debemos aprender de Cristo. Debemos saber lo que él es para los que ha rescatado. Debemos comprender que creyendo en él tenemos el privilegio de participar de la naturaleza divina y huir así de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Entonces quedamos limpios de todo pecado, de todo defecto de carácter. No debemos retener una sola tendencia pecaminosa... [Se cita Efe. 2:1-6]
Las tendencias al mal, hereditarias y cultivadas, son eliminadas del carácter a medida que participamos de la naturaleza divina, y somos convertidos en un poder viviente para el bien. Cooperamos con Dios en el triunfo sobre las tentaciones de Satanás aprendiendo siempre del divino Maestro, participando diariamente de su naturaleza. Dios actúa y el hombre actúa para que éste pueda ser uno con Cristo como Cristo es uno con Dios. Entonces nos sentamos con Cristo en los lugares celestiales. La mente reposa con paz y seguridad en Jesús (RH 24-4-1900).
La gracia de Dios que capacita.-
Dios revela en su Palabra lo que puede hacer por los seres humanos. Amolda y adapta de acuerdo con la semejanza divina los caracteres de aquellos que quieran llevar el yugo de Cristo. Por medio de su gracia son hechos participantes de la naturaleza divina, y así se los capacita para vencer la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia. Dios es quien nos da poder para vencer. Los que oyen su voz y obedecen sus mandamientos, reciben el poder para formar caracteres rectos. 955 Los que desobedecen sus órdenes explícitas, formarán caracteres similares a las propensiones que fomentan (Carta 44, 1903).
Uno con Dios.-
Lo que hace accesible para nosotros la comunión con Dios es el conocimiento de la perfección del carácter divino manifestado a nosotros en Jesucristo. Apropiándonos de las grandes y preciosas promesas llegamos a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.
¡Cuán grandes posibilidades están al alcance de los jóvenes que se aferran de las promesas divinas de la Palabra de Dios! La mente humana apenas puede comprender cuál es la anchura y la profundidad y la altura de las adquisiciones espirituales que se pueden alcanzar por llegar a ser participantes de la naturaleza divina. El ser humano que diariamente presta obediencia a Dios, que llega a ser participante de la naturaleza divina, diariamente se complace en guardar los mandamientos de Dios, pues es uno con Dios. Es esencial que mantenga una relación tan vital con Dios como el Hijo la mantiene con el Padre. Entiende la unidad que Cristo rogó que existiera entre el Padre y el Hijo (Carta 43, 1895).
5-7. Gracias que deben crecer juntas.-
Debemos añadir a la fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. No debéis pensar que tenéis que esperar hasta que hayáis perfeccionado una gracia antes de cultivar otra. No, deben crecer juntas, alimentadas continuamente por la fuente del amor. Cada día que viváis podéis estar perfeccionando los benditos atributos plenamente revelados en el carácter de Cristo. Cuando hagáis esto infundiréis luz, amor, paz y gozo en vuestros hogares (RH 29-7-1890).
5-11 (Fil. 2:12-13). Se necesita diligencia diaria.-
Debe hacerse frente a las tentaciones y resistírselas. La batalla espiritual continúa cada día. Día tras día debemos ocuparnos de nuestra propia salvación con temor y temblor. Es Dios el que obra en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad. Cada alma debe luchar con "toda diligencia" para aumentar constantemente sus adquisiciones espirituales, fortaleciendo cada gracia, aumentando en eficiencia para que pueda crecer en utilidad y santidad como un árbol fructífero en el huerto del Señor. No debemos ser estériles ni infructíferos en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. La verdadera religión induce al cultivo de los dones que hacen que un hombre sea más precioso a la vista de Dios que el oro de Ofir.
"Toda diligencia" significa mucho. Equivale a una diligencia diaria. Hay peligro de que seamos ciegos en cuanto a la obra de los agentes satánicos y que seamos entrampados por las seductoras tentaciones de Satanás. Por eso se nos da la orden "poniendo toda diligencia", añadid a vuestro carácter las gracias que os harán fuertes para resistir el mal. "El que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego". No se da cuenta de su pobreza espiritual [se cita 2 Ped. 1:10-11] (Carta 144, 1903).
6. El dominio propio precede a la paciencia.-
"Al dominio propio, paciencia". El que carece de dominio propio nunca puede ser paciente. El dominio propio viene primero; después, la paciencia (MS 49, 1894).
10 (Juan 1:12; 1 Cor. 6:19-20; 1 Ped. 1:2, 18-20; ver EGW com. Rom. 11:4-6; Efe. 1:4- 5,11; Heb. 7:25). La elección, precio pagado para todos.-
No puede existir algo parecido a que alguien entren el cielo sin estar preparado para el ciclo. No hay nada así como un ser humano santificado e idóneo para el reino celestial sin antes haber hecho una elección por [a favor de] ese reino. Dios escoge a los que han estado actuando conforme al plan de adición. La explicación se da en el primer capítulo de Segunda Pedro. Cristo ha pagado por cada ser humano el precio de la elección. Nadie tiene por qué perderse. Todos han sido redimidos. A los que reciben a Cristo como un Salvador personal se les dará poder para llegar a ser hijos e hijas de Dios. Se ha proporcionado una póliza de seguro de vida eterna para todos.
Cristo redime a los que Dios elige. El Salvador pagó el precio de la redención de cada alma. No somos nuestros, pues somos comprados por precio. Recibimos del Redentor, quien nos eligió desde la fundación del mundo, la póliza de seguro que nos da derecho a la vida eterna (Carta 53, 1904).
La elección dentro de nuestro alcance.-
La elección de Dios depende de nuestro proceder, y no hay otra elección en la Biblia. La elección está dentro de nuestro alcance. 956 "Haciendo estas cosas, no caeréis jamás" (MS 49, 1894).
10-11 (ver EGW com. Apoc. 11: 1). El mejor seguro de vida.-
[Se cita 2 Ped. l: 10- 11.1] Aquí está vuestra póliza de seguro de vida. Esta no es una póliza de seguro cuyo valor recibirá otro después de vuestra muerte; es una póliza que os asegura una vida que se mide con la vida de Dios: la vida eterna. ¡Cuán grande seguridad¡Qué esperanza! Mostremos siempre al mundo que estamos buscando una patria mejor, precisamente la celestial. El cielo ha sido hecho para nosotros y anhelamos tener una parte en él. No podemos permitir que haya algo que nos separe de Dios y del cielo. En esta vida debemos ser participantes de la naturaleza divina. Hermanos y hermanas, sólo tenéis una vida que vivir. Ojalá sea una vida de virtud, escondida con Cristo en Dios (RH 26-5-1904).
(Ver EGW com. 1 Juan 3: 1.) Beneficios obtenidos por los elegidos.-
De vuestro proceder depende que obtengáis o no los beneficios que se dan a aquellos que como elegidos de Dios recibirán una póliza de vida eterna (MS 81, 1900).
14-15.
Ver EGW com. Hech. 8:9-24.
21 (2 Tim. 3:16). Inspiración de los escritores de la Biblia.-
Dios encargó la preparación de su Palabra divinamente inspirada a hombres finitos. Esta Palabra dispuesta en [dos] libros -el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento-, es el libro guía para los habitantes de un mundo caído; les ha sido obsequiada para que al estudiar y obedecer las instrucciones, ni una sola alma se extravíe en su camino al cielo.
Los que piensan que pueden aclarar las supuestas dificultades de la Biblia, midiendo con su canon limitado lo que es inspirado y lo que no es inspirado, mejor sería que cubrieran su rostro como lo hizo Elías cuando le habló la voz apacible, pues están en la presencia de Dios y de santos ángeles, los que durante siglos han comunicado a los hombres luz y conocimiento diciéndoles qué deben hacer y qué no deben hacer, desplegando ante ellos escenas de emocionante interés, señal tras señal, en símbolos, señales e ilustraciones.
Y mientras Dios presenta los peligros que se están acumulando para los últimos días, no ha facultado a ningún hombre limitado para que descifre misterios ocultos, ni ha inspirado a hombre alguno, ni a ninguna clase de hombres para que dictaminen qué es inspirado y qué no lo es. Cuando los hombres, en su juicio limitado, consideran necesario proceder a examinar las Escrituras para definir lo que es inspirado y lo que no lo es, se han adelantado a Jesús para mostrarle un camino mejor que aquél en que él nos ha guiado.
Tomo la Biblia tal como es, como la Palabra inspirada. Creo en sus declaraciones, en toda la Biblia...
La sencillez y las declaraciones simples son entendidas por el analfabeto, el rústico y el niño, y también por el hombre maduro y el gigante intelectual. Si la persona posee grandes talentos, grandes facultades mentales, hallará en los Oráculos de Dios tesoros de verdad, bellos y valiosos, de los que se puede apropiar. También encontrará dificultades, secretos y maravillas cuyo estudio le proporcionará la más elevada satisfacción durante todo el lapso de una larga vida, y sin embargo hay un infinito más allá.
Hombres de humildes conocimientos, que sólo poseen capacidades limitadas y tienen pocas oportunidades de llegar a ser versados en las Escrituras, encuentran en los Oráculos vivientes consuelo, dirección, consejo y el plan de salvación tan claro como un rayo de sol. Nadie tiene por qué perderse por falta de conocimiento, a menos que voluntariamente esté ciego.
Agradecemos a Dios porque la Biblia está preparada tanto para el humilde como para el culto. Es adecuada para todas las edades y todas las clases (MS 16, 1888).
Los escritores de la Biblia tuvieron que expresar sus ideas en lenguaje humano. Fue escrita por seres humanos. Esos hombres fueron inspirados por el Espíritu Santo. Pero debido a las imperfecciones de comprensión del lenguaje humano, o a la perversidad de la mente humana, sutil para evadir la verdad, muchos leen y comprenden la Biblia sólo para agradarse a sí mismos. No es que la dificultad esté en la Biblia. Los adversarios políticos discuten asuntos de ley en los códigos legales, sin embargo, al aplicar esas leyes adoptan puntos de vista opuestos.
Las Escrituras no fueron dadas a los hombres en una cadena ininterrumpida de declaraciones continuas, sino fragmento tras fragmento a través de generaciones sucesivas, a medida que Dios, en su providencia, vio muchas veces y en diversos lugares la oportunidad 957 adecuada para impresionar a los hombres. Ellos escribieron a medida que fueron impulsados por el Espíritu Santo. Hay "primero el brote, después el capullo, y después el fruto"; "Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga". Esto es exactamente lo que son para nosotros las declaraciones de la Biblia.
En las Escrituras no siempre hay orden perfecto ni unidad aparente. Los milagros de Cristo no se presentan en orden exacto, sino se dan tal como ocurrieron las circunstancias que demandaron la revelación divina del poder de Cristo. Las verdades de la Biblia son como perlas ocultas. Se las debe buscar; hay que cavar en su procura mediante penosos esfuerzos. Los que sólo aprecian superficialmente las Escrituras, con su conocimiento superficial, que piensan que es muy profundo, hablan de las contradicciones de la Biblia y dudan de la autoridad de las Escrituras. Pero aquellos cuyo corazón está en armonía con la verdad y el deber, escudriñarán las Escrituras con un corazón preparado para recibir las impresiones divinas. El alma iluminada ve una unidad espiritual, una gran hebra de oro que corre a través de todo el conjunto; pero se necesita paciencia, meditación y oración para rastrear la preciosa hebra de oro. Ásperos debates en cuanto a la Biblia han inducido a la investigación y han revelado las preciosas gemas de verdad. Muchas lágrimas se han derramado, se han ofrecido muchas oraciones para que el Señor abra el entendimiento para comprender su Palabra.
La Biblia no nos es dada en un grandioso lenguaje sobrehumano. Jesús tomó la humanidad para llegar al hombre donde éste está. La Biblia tuvo que ser dada en el lenguaje de los hombres. Todo lo que es humano es imperfecto. Una misma palabra expresa diferentes significados; no hay una palabra para cada idea diferente. La Biblia fue dada con propósitos prácticos.
Las mentes son de diferentes clases. No todos entienden las expresiones y declaraciones de la misma manera. Hay quienes entienden las declaraciones de las Escrituras para que se ajusten a su pensar particular y a su propio caso. Las predisposiciones, los prejuicios y las pasiones influyen mucho para oscurecer la comprensión y confundir la mente aun al leer las palabras de los Escritos Sagrados...
La Biblia fue escrita por hombres inspirados; pero no es la forma del pensamiento de Dios y de su expresión, sino la forma humana. Dios no está representado como escritor. Los hombres dicen con frecuencia que tal expresión no parece ser de Dios; pero Dios no se ha puesto a prueba en la Biblia en palabras, en lógica, en retórica. Los escritores de la Biblia fueron los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad los diferentes escritores.
Las palabras de la Biblia no son las inspiradas; los hombres fueron los inspirados. La inspiración no se ejerce sobre las palabras del hombre ni sus expresiones, sino sobre el hombre quien bajo la influencia del Espíritu Santo está imbuido con pensamientos. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina se difunde. La mente y la voluntad divinas se combinan con la mente y la voluntad humanas. De ese modo las expresiones del hombre son la Palabra de Dios (MS 24, 1886).
Vehículos limitados del pensamiento.-
El Señor habla a los seres humanos en lenguaje imperfecto para que los sentidos degradados, la percepción embotada y terrenal de seres terrenales, pueda comprender las palabras divinas. Así se muestra la condescendencia de Dios. Se encuentra con los seres caídos donde éstos están. La Biblia perfecta como es en su sencillez, no responde a las grandes ideas de Dios, pues las ideas infinitas no pueden ser perfectamente incorporadas en vehículos limitados de pensamiento. En vez de que las expresiones de la Biblia sean exageradas, como muchos suponen, las vigorosas declaraciones se empequeñecen ante la magnificencia del pensamiento, aunque el escribiente haya elegido el lenguaje más expresivo para transmitir las verdades de una educación superior. Los seres pecadores sólo pueden soportar la contemplación de una sombra del brillo de la gloria celestial (Carta 121 y 1901).
CAPÍTULO 2
1.
Ver EGW com. Hech. 20:30; 1 Juan 4: l; Apoc. l: 1-2.
15-21.
Ver EGW com. Efe. 1:4-5, 1 l.
20-21.
Ver EGW com. Mat. 12:43-45.
CAPÍTULO 3
9 (Apoc. 22: 10-12). El límite de la tolerancia divina.-
Dios es paciente, no quiere que 958 ninguno perezca; pero su paciencia tiene un límite, y cuando se pasa ese límite no hay un segundo tiempo de gracia. Su ira saldrá y destruirá sin remedio.
Cuando los que tienen autoridad oprimen y despojan a sus prójimos y no hay ningún tribunal terreno que haga justicia, Dios se interpone en favor de los que no pueden defenderse a sí mismos. El castigará cada acto de opresión. No hay sabiduría humana que pueda amparar a los pecadores de los castigos del cielo. Y cuando los hombres ponen su confianza en los poderes terrenales en vez de su Hacedor, cuando se infatúan y engríen, a su debido tiempo Dios hará que sean menospreciados (Carta 122, 1900).
10 (Sal. 27:5; 91:9-10; Isa. 2:17-21; ver EGW com. Gén. 6:17; Apoc. 20:9-10, 14). Dios el refugio de su pueblo.-
Antes de que el Hijo del Hombre aparezca en las nubes del cielo todo estará convulsionado en la naturaleza. Rayos del cielo unidos con el fuego interno de la tierra harán que las montañas ardan como un horno y que hagan fluir sus torrentes de lava sobre aldeas y ciudades. Masas de rocas derretidas, arrojadas dentro del agua por el solevantamiento de cosas ocultas dentro de la tierra, harán que hierva el agua y despida rocas y tierra. Habrá formidables terremotos y gran destrucción de vidas humanas. Pero así como Noé fue protegido en los días del gran diluvio dentro del arca que Dios había preparado para él, así también en estos días de destrucción y calamidad Dios será el refugio de los que creen en él... [Se citan Sal. 91:9-10; 27:5] (Carta 2589 1907).
Destrucción procedente de la tierra y del cielo.-
A la mano de la Omnipotencia no le faltan formas y medios para cumplir sus propósitos. Podría penetrar en las entrañas de la tierra en busca de sus armas, aguas allí ocultas, para que ayudaran en la destrucción de los corrompidos habitantes del envejecido mundo...
El agua no volverá nunca a destruir la tierra; pero las armas de Dios están ocultas en las entrañas de la tierra. El las extraerá para unirlas con el fuego del cielo y cumplir su propósito de destruir a todos los que no reciban el mensaje de amonestación y purifiquen sus almas obedeciendo a la verdad y siendo obedientes a las leyes de Dios (ST 3-1-1878).
(Sal. 144:5-6; Nah. 1:5-6.) Destrucción mediante agua y fuego.-
Dios tiene en reserva en las entrañas de la tierra las armas que usará para destruir a la raza pecadora. Después del diluvio Dios ha usado tanto el agua como el fuego que están ocultos en la tierra para destruir las ciudades impías. En la conflagración final, Dios en su ira enviará rayos del cielo que se unirán con el fuego del interior de la tierra. Las montañas arderán como un horno y verterán torrentes de lava [se citan Nah. 1:5-6; Sal. 144:5-61 (MS 21, 1902).
11.
Ver EGW com. Apoc. 3:14- 18.
18 (Prov. 11:25; Efe. 4:15; ver EGW com. Apoc. 2:4). La ley divina de compartir.-
El deseo del Señor es que sus seguidores crezcan en gracia, que su amor abunde más y más, que sean llenados con los frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios...
Uno de los planes divinos para el crecimiento consiste en compartir. El cristiano debe ganar fortaleza fortaleciendo a otros. "El que saciare, él también será saciado". Esta no es sólo una promesa; es una ley divina, una ley por medio de la cual Dios tiene el propósito de que las corrientes de bondad, como las aguas del gran océano, se mantengan en circulación constante, fluyendo continuamente y regresando a sus fuentes. El secreto del crecimiento espiritual está en el cumplimiento de esta ley (ST 12-6-1901).
(1 Tes. 4:3.) Santificación, un continuo crecimiento en la gracia.-
[Se cita 2 Ped. 3:141 18.] No hay santificación según la Biblia para los que desechan tras sí una parte de la verdad...
La santificación no es una obra de un momento, de una hora o de un día. Es un continuo crecimiento en la gracia. No hay un día en el cual sepamos cuán violento será nuestro conflicto al día siguiente. Satanás vive y está activo, y cada día necesitamos clamar fervientemente a Dios en busca de ayuda y fortaleza para resistirlo. Mientras reine Satanás tendremos que subyugar el yo, que vencer obstáculos, y esto sin tregua. No hay un punto al cual podamos llegar y decir que hemos triunfado plenamente (RH 6-5-1862).
(2 Cor. 3: 18; Heb. 11: 27.) Una relación con el cauce de la luz.-
¿Cómo es posible que podamos crecer en la gracia? Sólo nos es posible si vaciamos nuestros corazones del yo y los presentamos ante el cielo para que sean modelados de acuerdo con el Dechado divino. Podemos tener una relación con el cauce 959 viviente de luz; podemos ser refrigerados con el rocío celestial, y pueden descender sobre nosotros las lluvias celestiales. A medida que nos apropiamos de la bendición de Dios podremos recibir mayores cantidades de su gracia. A medida que aprendemos a sostenernos como viendo al Invisible, llegaremos a ser transformados a la imagen de Cristo. La gracia de Cristo no nos hará orgullosos, no hará que nos ensalcemos, sino que llegaremos a ser mansos y humildes de corazón (ST 16-1-1893).

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