viernes, 26 de septiembre de 2008

EFESIOS

EFESIOS
CAPÍTULO 1
Instrucción preciosa para todos.-
Todo este primer capítulo de Efesios contiene preciosa instrucción para cada alma (MS 110, 1903).
1.
Ver EGW com. Apoc. 2: 1-5.
3-6 (Juan 1: 12; Col. 1: 26-27; 2: 2-3, 10). El Evangelio es verdadera ciencia.-
[Se cita Efe. 1:3-6.] El verdadero creyente puede alcanzar estas divinas alturas. Todos los que quieran, pueden ver el misterio de la piedad. Pero sólo mediante una correcta comprensión de la misión y de la obra de Cristo, queda dentro de nuestro alcance la posibilidad de ser completo en él, acepto en el Amado.
Su largo brazo humano abraza a la familia humana. Su brazo divino se aferra del trono del Infinito para que el hombre pueda tener el beneficio del sacrificio infinito hecho en su favor. Y a todos los que lo reciben les da la potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Hay muchos que en su propia opinión se ensalzan demasiado para [poder] recibir este misterio. Hay una ciencia que el Altísimo quiere que entiendan esos grandes hombres; pero no pueden ver la Verdad, la Vida, la Luz del mundo. La ciencia humana no es sabiduría divina. La ciencia divina es la demostración del Espíritu de Dios que inspira fe implícita en él. Los hombres del mundo suponen 1114 que esta fe está por debajo de la consideración de sus mentes grandes e inteligentes, que es algo demasiado humilde para que le presten atención; pero en esto cometen un gran error. Es sumamente elevada para que la alcance su inteligencia humana.
El mensaje del Evangelio está lejos de oponerse al verdadero conocimiento y a las adquisiciones intelectuales. Es en sí mismo verdadera ciencia, verdadero conocimiento intelectual. La verdadera sabiduría está por encima de la comprensión del sabio mundano. La sabiduría oculta, que es Cristo formado en lo íntimo, la esperanza de gloria, es una sabiduría excelsa como el cielo. Los profundos principios de la piedad son sublimes y eternos. Una íntima vida cristiana es lo único que puede ayudarnos a entender este problema y a obtener los tesoros de conocimiento que han estado ocultos en los consejos de Dios, pero que ahora son dados a conocer a todos los que tienen una relación vital con Cristo. Todos los que quieran, podrán conocer de la doctrina (RH 18-7-1899).
4.
Ver EGW com. 2 Ped. 1: 10.
4-5, 11 (Rom. 8: 29-30; 1 Ped. 1: 2). La predestinación de Dios.-
El Padre dedica su amor a sus elegidos que viven en medio de los hombres. Ellos son el pueblo que Cristo ha redimido con el precio de su propia sangre, y como responden a la atracción de Cristo mediante la soberana misericordia de Dios, son elegidos para ser salvados como sus hijos obedientes. Sobre ellos se manifiesta la generosa gracia de Dios, el amor con que los ha amado. Todo el que quiera humillarse como un niñito, que quiera recibir y obedecer la Palabra de Dios con la sencillez de un niño, estará entre los elegidos de Dios... [Se cita Efe. 1: 2-11.] En el concilio del ciclo se dispuso que los hombres, aunque transgresores, no debían perecer en su desobediencia, sino que por medio de la fe en Cristo como su sustituto y fiador pudieran convertirse en los elegidos de Dios, predestinados para la adopción de hijos por Jesucristo y para él, según el puro afecto de su voluntad. Dios desea que todos los hombres sean salvos, pues ha dispuesto un amplio recurso al dar a su Hijo unigénito para pagar el rescate del hombre. Los que perezcan, perecerán porque se niegan a ser adoptados como hijos de Dios por medio de Cristo Jesús (ST 2-1-1893).
Pacto eterno dado a Abrahán.-
[Se cita Efe. 1: 3-5.] Antes de que se pusieran los fundamentos de la tierra, se hizo el pacto de que serían hijos de Dios todos los que fueran obedientes, todos los que por medio de la abundante gracia proporcionada llegaran a ser santos en carácter y sin mancha delante de Dios, al apropiarse de esa gracia. Ese pacto, hecho desde la eternidad, fue dado a Abrahán mil novecientos años antes de que viniera Cristo. ¡Con cuánto interés y con cuánta intensidad estudió Cristo en su humanidad a la raza humana para ver si los hombres aprovecharían el recurso ofrecido! (MS 9, 1896).
(Eze. 18: 20-24; 33: 12-16; Rom. 11: 4-6; 1 Ped. 1: 2; 2 Ped. 1: 10; 2: 15-21.) No hay elección incondicional.-
[Se cita 2 Ped. 1: 2-10.] Aquí está la condición de la única elección salvadora que está en la Palabra de Dios. Debemos convertirnos en participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Debemos añadir gracia sobre gracia, y la promesa es: "Haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo".
La Palabra de Dios no menciona nada que parezca a una elección incondicional: que una vez en la gracia, siempre en la gracia. El tema se aclara y precisa en el segundo capítulo de la segunda Epístola de Pedro. Después de presentar la historia de algunos que siguieron un mal camino, se da la explicación: "Han dejado el camino recto... siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad"... [Se cita 2 Ped. 2: 15-20.] Aquí hay una clase de personas de quienes advierte al apóstol: "Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de Ia justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado"...
Si las almas han de salvarse, hay una verdad que debe recibirse. La observancia de los mandamientos de Dios es vida eterna para el que los acepta. Pero las Escrituras aclaran que los que una vez conocieron el camino de la vida y se regocijaron en la verdad, están en peligro de caer en apostasía y perderse. Por eso hay necesidad de una decidida y diaria conversión a Dios.
Todos los que procuran sostener la doctrina de la elección -una vez en la gracia, siempre en la gracia lo hacen contra un claro 1115 "Así dice Jehová"... [Se cita Eze. 18: 21; 33: 13.]
Los que han sido verdaderamente convertidos fueron sepultados en Cristo en la semejanza de su muerte, y han resucitado de la tumba del agua en la semejanza de su resurrección para caminar en novedad de vida. Mediante una fiel obediencia a la verdad, deben hacer firme su vocación y elección (MS 57, 1900).
6 (cap. 2: 7; ver EGW com. Mat. 3: 16-17; Luc. 17: 10; Efe. 1: 20-21; Heb. 4: 15-16; 9: 24). Ensalzando el carácter de Cristo.-
Todos los hombres más talentosos de la tierra podrían ocupar completamente desde ahora hasta el juicio, todas las facultades que Dios les ha dado para ensalzar el carácter de Cristo; pero aun así fracasarían en presentarlo como él es. Los misterios de la redención, que abarcan el carácter divino-humano de Cristo, su encarnación, su expiación por el pecado, podrían emplear las plumas y las facultades mentales más elevadas de los hombres más sabios, desde ahora y hasta que Cristo sea revelado en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Pero aunque esos hombres procuraran con toda su autoridad presentar una descripción de Cristo y su obra, la descripción no alcanzaría a la realidad...
El tema de la redención ocupará la mente y la lengua de los redimidos por todos los siglos eternos. El reflejo de la gloria de Dios brillará para siempre jamás procedente del rostro del Salvador (Carta 280, 1904).
7.
Ver EGW com. cap. 4: 7; Rom. 7: 12.
13.
Ver EGW com. Eze. 9: 2-4.
15-16.
Ver EGW com. Apoc. 2: 1-5.
17-18.
Ver EGW com. 1 Cor. 2: 9.
18.
Ver EGW com. Zac. 9: 16.
20-21(vers. 6; Heb. 1: 3). Aceptos en el Amado.-
El Padre dio todo el honor a su Hijo haciendo que se sentara a su diestra, muy por encima de todos los principados y todas las autoridades. Expresó su gran gozo y deleite recibiendo al Crucificado y coronándolo con gloria y honra.
Y Dios muestra a su pueblo todos los favores que ha prodigado a su Hijo al aceptar la gran expiación. Los que con amor han unido su empeño con Cristo, son aceptos en el Amado. Sufrieron con Cristo en su más profunda humillación, y la glorificación de él es de gran interés para ellos, porque son aceptos en él. Dios los ama como ama a su Hijo. Cristo, Emanuel, está entre Dios y el creyente
revelando la gloria de Dios a sus elegidos y cubriendo sus defectos y transgresiones con las vestiduras de su propia justicia inmaculada (MS 128, 1897).
CAPÍTULO 2
1-6.
Ver EGW com. 2 Ped. 1: 4.
4-6.
Poder vivificador de Cristo.-[Se cita Efe. 2: 4-6.] Así como Dios resucitó a Cristo de los muertos para que pudiera sacar a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio, y pudiera salvar así a su pueblo de sus pecados, así también Cristo ha resucitado de la muerte espiritual a los seres humanos caídos, vivificándolos con su vida, llenando sus corazones con esperanza y gozo (MS 89, 1903).
5-6.
Ver EGW com. Apoc. 5: 6.
7 (ver EGW com. cap. 1: 6; 1 Cor. 13: 12). Un tema para estudiar en la eternidad.-
Se necesitará toda la eternidad para que el hombre entienda el plan de la redención. Lo comprenderá línea tras línea, un poquito aquí, otro poquito allá (MS 21, 1895).
7-8.
Ver EGW com. cap. 4: 7.
8.
Ver EGW com. Gén. 12: 2-3; Rom. 4: 3-5; 1 Ped. 1: 22.
8-9 (Rom. 3: 27; ver EGW com. Luc. 17: 10; Rom. 3: 20-31). Jactancia fuera de lugar.-
[Se cita Efe. 2: 8-9.] Los seres humanos están en continuo peligro de jactarse, de ensalzarse. Así revelan su debilidad. . .
El gran cambio que se ve en la vida de un pecador después de su conversión, no se produce por alguna bondad humana; por eso toda jactancia humana está enteramente fuera de lugar (MS 36, 1904).
14-15.
Ver EGW com. Mat. 27: 51.
14-16 (Col. 2: 14-17; ver EGW com. Hech. 15: 1, 5). Las ceremonias terminaron en la cruz.-
Las ceremonias relacionadas con los servicios del templo, que prefiguraban a Cristo en símbolos y sombras, fueron quitadas en el tiempo de la crucifixión, porque en la cruz el símbolo se encontró con la realidad simbolizada ["tipo" y "antitipo"] en la muerte de la verdadera y perfecta ofrenda, el Cordero de Dios (MS 72, 1901).
(Rom. 3: 31.) Cristo fue crucificado, no la ley.-
La ley de los Diez Mandamientos vive y vivirá por los siglos eternos. La necesidad de las ceremonias de sacrificios y ofrendas cesaron cuando el símbolo y la realidad simbolizada ["tipo" y "antitipo"] se encontraron en la muerte de Cristo. En él [Cristo] la sombra 1116 llegó hasta la sustancia. El Cordero de Dios fue la ofrenda completa y perfecta.
La ley de Dios mantendrá su carácter supremo mientras perdure el trono de Jehová. Esta ley es la expresión del carácter de Dios. . . Los símbolos y las sombras, las ofrendas y los sacrificios no tuvieron más valor después de la muerte de Cristo en la cruz; pero la ley de Dios no fue crucificada con Cristo. Si lo hubiera sido, Satanás habría ganado todo lo que trató de conquistar en el cielo. Por ese intento fue expulsado de los atrios celestiales. Cayó llevando consigo a los ángeles que había engañado; y hoy día está engañando a los seres humanos en cuanto a la ley de Dios (MS 167, 1898).
(1 Juan 3: 4.) Una infame mentira de Satanás.-
Dios no hizo el infinito sacrificio de dar a su Hijo unigénito a nuestro mundo, para asegurarle al hombre el privilegio de quebrantar los mandamientos de Dios en esta vida y en la vida eterna futura. Esta es una mentira infame originada en Satanás, la cual debe hacerse que aparezca en su carácter falso y engañoso. Esta ley, que Satanás tanto desea que se considere como abolida e invalidada, es la gran norma moral de rectitud. Cualquier violación de ella es un acto de transgresión contra Dios, y será sancionado con el castigo de la ley divina. Para todos los habitantes del mundo que invalidan la ley de Jehová y continúan viviendo en transgresión, ciertamente debe sobrevenirles la muerte (MS 72, 1901).
18 (cap. 1: 6; 3: 12; Heb. 4: 15-16; 9: 14). Los méritos del nombre de Cristo.-
Podemos llegar hasta Dios por medio de los méritos de Cristo, y Dios nos invita a que le llevemos nuestras pruebas y tentaciones, pues él las comprende todas. El no quiere que digamos nuestras aflicciones a oídos humanos. Mediante la sangre de Cristo podemos llegar al trono de la gracia para el oportuno socorro. Podemos acercarnos con seguridad, diciendo: "Soy acepto en el Amado". "Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. . . En quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él". Así como un padre terrenal anima a su hijo para que vaya a él en todo momento, así también el Señor nos anima a deponer ante él nuestras necesidades y perplejidades, nuestra gratitud y nuestro amor. Cada promesa es segura. Jesús es nuestro Fiador y Mediador, y ha colocado a nuestra disposición todos los recursos para que podamos tener un carácter perfecto. La sangre de Cristo, con una eficacia permanente, es nuestra única esperanza, pues sólo a través de sus méritos tenemos perdón y paz. Cuando la eficacia de la sangre de Cristo se convierta en una realidad para el alma mediante la fe en Cristo, el creyente hará que su luz brille en buenas obras, dando frutos para justicia(YI 22-9-1892).
19-21 (1 Ped. 2: 4-5). Piedras deslustradas sin valor.-
Cuando medito en la fuente de poder viviente de la que podemos sacar gratuitamente, lamento que tantos estén perdiendo el deleite que podrían disfrutar al considerar la bondad de Dios. Nuestro privilegio es el de ser hijos e hijas de Dios que crezcan hasta ser un templo santo para el Señor, no siendo más "extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo".
¿Cuán admirado está el cielo ante la condición actual de la iglesia que podría ser tanto para el mundo, si cada piedra estuviera en su lugar debido, una piedra viviente que emitiera luz! Una piedra que no brilla no tiene valor. Lo que constituye el valor de nuestras iglesias no son piedras muertas y deslustradas, sino piedras vivientes que captan los brillantes rayos de la principal Piedra angular, el mismo Sol de justicia: la luciente gloria en la que se combinan los rayos de la misericordia y la verdad que se encuentran, de la justicia y de la paz que se han besado (Carta 15, 1892).
19-22.
Ver EGW com. 1 Rey. 6: 7.
CAPÍTULO 3
8-9.
Ver EGW com. 2 Cor. 12: 1-4.
9.
Ver EGW com. Fil. 2: 5-8.
9-11.
Ver EGW com. Rom. 16: 25.
12.
Ver EGW com. Heb. 4: 15-16.
15.
Ver EGW com. Gén. 1:26.
17-19.
Ver EGW com. 1 Juan 3: 1.
CAPÍTULO 4
Una lección para aprender y practicar.-
Os indico las palabras del apóstol Pablo en el cuarto capítulo de Efesios. Todo este capítulo es una lección que Dios desea que aprendamos y practiquemos (MS 55, 1903). 1117
Se explica el medio de la unidad.-
En el cuarto capítulo de Efesios se revela tan clara y sencillamente el plan de Dios, que todos sus hijos pueden aferrarse de la verdad. Aquí se presenta claramente el medio que él ha establecido para mantener la unidad en su iglesia: que sus miembros revelen al mundo una sana experiencia religiosa (MS 67, 1907).
4-13.
Ver EGW com. 1 Cor. 12: 4 -6, 12.
7 (cap. 1: 7; 2: 7-8; Rom. 3: 24; Tito 2: 11). ¿Qué es gracia?.-
El Señor vio nuestra condición caída; vio nuestra necesidad de gracia, y porque amaba nuestras almas nos ha dado gracia y paz. Gracia significa condescendencia para alguien que es indigno, para alguien que está perdido. El hecho de que seamos pecadores hace que en vez de excluirnos de la misericordia y del amor de Dios, la acción de su amor para nosotros sea una necesidad categórica, a fin de que podamos ser salvos (ST 5-6-1893).
8.
Ver EGW com. Hech. 1: 9.
13.
Ver EGW com. Prov. 4: 23; Fil. 1: 21.
13, 15.
Ver EGW com. vers. 30; 2 Cor. 3:18; Apoc. 18: 1.
15.
Ver EGW com. 2 Ped. 3: 18.
20-24 (Heb. 12: 14; ver EGW com. 1 Tes. 4: 3). El secreto de la santidad.-
Nadie recibe la santidad como un derecho al nacer, o como una dádiva de algún otro ser humano. La santidad es la dádiva de Dios por medio de Cristo. Los que reciben al Salvador, se convierten en hijos de Dios. Son sus hijos espirituales, nacidos de nuevo, renovados en justicia y verdadera santidad. Su mente se ha cambiado. Con visión más clara contemplan las realidades eternas. Son adoptados en la familia de Dios, y se transforman conforme a su imagen; son cambiados por el Espíritu de gloria en gloria. Han cultivado un supremo amor por el yo, pero llegan a albergar un supremo amor por Dios y por Cristo. . .
Aceptar a Cristo como el Salvador personal y seguir su ejemplo de abnegación: este es el secreto de la santidad (ST 17-12-1902).
(2 Cor. 3: 18.) la gracia es esencial cada día y cada hora.-
La santificación del alma se realiza contemplándolo [a Cristo] constantemente por fe como al unigénito Hijo de Dios, lleno de gracia y de verdad. El poder de la verdad debe transformar el corazón y el carácter Su efecto no es como una pincelada de color aquí, y otra allí sobre la tela; todo el carácter debe ser transformado, la imagen de Cristo debe revelarse en palabras y acciones. Se imparte una nueva naturaleza. El hombre es renovado a semejanza de la imagen de Cristo en justicia y verdadera santidad. . . La gracia de Cristo es esencial cada día, cada hora. A menos que esté con nosotros continuamente, aparecerán las inconsecuencias del corazón natural, y la vida rendirá un servicio dividido. El carácter debe estar lleno de gracia y de verdad. Dondequiera que actúe la religión de Cristo, iluminará y dulcificará cada detalle de la vida con un gozo que es más que terrenal, y con una paz más elevada que la terrenal (Carta 2a, 1892).
29.
Ninguna palabra corrompida.-
Se nos aconseja que no permitamos que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca. Pero una palabra corrompida no es sencillamente algo vil y vulgar; es cualquier palabra que eclipse de la mente la imagen de Cristo, que elimine del alma la verdadera simpatía y el amor; es una palabra en la cual no se expresa el amor de Cristo, sino más bien opiniones de un carácter diferente al de Cristo (Carta 43, 1895).
30 (Col. 2: 10; Apoc. 7: 2-3; 14: 1-4; ver EGW com. Eze. 9: 2-4; Hech. 2: 1-4, 14, 41). Alcanzando la meta de la perfección.-
El trascendental poder del Espíritu Santo realiza una completa transformación en el carácter del ser humano, haciendo de él una nueva criatura en Cristo Jesús. Cuando un hombre está lleno del Espíritu, mientras más duramente es probado y examinado, más claramente demuestra que es representante de Cristo. La paz que mora en el alma se ve en el semblante. Las palabras y acciones expresan el amor del Salvador. No hay una lucha por ocupar los lugares más encumbrados. Se renuncia al yo. El nombre de Jesús está escrito en todo lo que se dice y hace.
Podemos hablar de las bendiciones del Espíritu Santo, pero a menos que nos preparemos para su recepción, ¿de qué valen nuestras obras? ¿Nos estamos esforzando con todas nuestras fuerzas para alcanzar la estatura de hombres y mujeres en Cristo? ¿Estamos buscando su plenitud, avanzando siempre hacia la meta puesta delante de nosotros: la perfección de su carácter? Cuando el pueblo de Dios alcance esta meta, será sellado en sus frentes. Lleno con el Espíritu, será completo en Cristo, y el ángel anotador declarará: "Consumado es" (RH 10-6-1902).
32. Las palabras bondadosas nunca se pierden.-
Nuestro propósito debiera ser infundir 1118 toda la amabilidad posible en nuestra vida y hacer todos los favores posibles a los que nos rodean. Las palabras bondadosas nunca se pierden. Jesús las registra como si hubieran sido dirigidas a él mismo. Sembrad semillas de bondad, de amor y de ternura, y darán fruto (MS 33, 1911).
CAPÍTULO 5
2 (ver EGW com. Rom. 8: 26, 34; Apoc. 8: 3-4. La ofrenda aceptable.-
Dios no acepta la ofrenda que se le presenta sin un espíritu de reverencia y gratitud. Ante Dios es aceptable el corazón humilde, agradecido y reverente, que presenta la ofrenda como un perfume grato. Los hijos de Israel podrían haber entregado todas sus posesiones, pero si hubiesen sido dadas con un espíritu de suficiencia propia o fariseísmo como si Dios hubiera estado en deuda con ellos por lo que daban, sus ofrendas no hubieran sido aceptadas por él y las hubiera menospreciado completamente. Tenemos el privilegio de aumentar nuestro caudal aprovechando diligentemente los bienes de nuestro Señor, para que podamos dar a los que han caído en desgracia. Así nos convertimos en la mano derecha de¡ Señor para realizar sus generosos propósitos (MS 67, 1907).
2, 27. La vida de Cristo, una oblación para Dios.-
"También Cristo nos amó -escribe Pablo-, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante". Esta es la oblación de la dádiva de una vida en nuestro favor, para que podamos ser todo lo que él desea que seamos: sus representantes que expresen la fragancia de su carácter, sus pensamientos puros, sus atributos divinos como se manifestaron en su vida humana santificada, para que otros puedan contemplarlo en su forma humana; y que al comprender el maravilloso designio de Dios sean inducidos a desear ser como Cristo: puros, incontaminados, plenamente aceptables ante Dios, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante (MS 159, 1903).
9.
Ver EGW com. Gál. 5: 22-23.
23-25.
Ver EGW com. Apoc. 19: 7-9.
25 (Juan 1: 4; Apoc. 2: 1; 21: 23). Una única fuente de luz.-
Cristo "amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella". La compró con su sangre. Al Hijo de Dios se lo ve caminando en medio de los siete candeleros de oro. Jesús mismo da el aceite a esas lámparas que arden. El es quien enciende la llama. "En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres".
Ningun candelero brilla por sí mismo; tampoco ninguna iglesia. De Cristo emana toda la luz. La iglesia en el cielo hoy día es sólo el complemento de la iglesia en la tierra; pero es más excelsa, más grandiosa, perfecta. El mismo esplendor divino ha de continuar a través de los siglos eternos. El Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son la luz allí. Ninguna iglesia puede tener luz si falla en difundir la gloria que recibe del trono de Dios (MS 1a, 1890).
25-27 (Mal. 3: 17).El estuche que contiene sus joyas.-
La iglesia de Cristo es muy preciosa a su vista. Es el estuche que contiene sus joyas, el aprisco que circunda a su grey (MS 115, 1899).
27 (Juan 14: 15). Llegando a la condición de impecabilidad.-
Sólo los que, mediante la fe en Cristo, obedecen todos los mandamientos de Dios, alcanzarán la condición de impecabilidad en que vivía Adán antes de su transgresión. Testifican de su amor a Cristo obedeciendo todos sus preceptos (MS 122, 1901).
CAPÍTULO 6
4 (Col. 3: 20-21). Más poderosa que los sermones.-
Padres: Dios desea de vosotros que hagáis de vuestras familias un ejemplo de la familia del cielo. Proteged a vuestros hijos. Sed bondadosos y tiernos con ellos. El padre, la madre y los hijos deben estar unidos con los vínculos áureos del amor. Una familia bien ordenada y bien disciplinada es un poder mayor para demostrar la eficacia del cristianismo que todos los sermones del mundo. Cuando los padres y las madres comprendan cómo los imitan sus hijos, vigilarán cuidadosamente cada palabra y ademán (MS 31, 1901).
10-12 (ver EGW com. 2 Cor. 11: 14; Apoc. 12: 17) Luchando con poderes invisibles.-
[Se cita Efe. 6: 10-18.] En la Palabra de Dios se describen dos bandos opuestos que influyen sobre los seres humanos en nuestro mundo, y los dominan. Esos bandos están actuando constantemente sobre cada ser humano. Los que están bajo el dominio de Dios y la influencia de los ángeles celestiales, podrán discernir las astutas artimañas de los poderes invisibles de las tinieblas. Los que desean estar en armonía con los agentes celestiales, 1119 debieran ser sumamente fervientes en cumplir la voluntad de Dios. No deben dar la menor cabida a Satanás y a sus ángeles.
Pero a menos que estemos constantemente en guardia, seremos vencidos por el enemigo. Aunque a todos ha sido manifestada una solemne revelación de la voluntad de Dios acerca de nosotros, sin embargo, el conocimiento de esa voluntad no excluye la necesidad de elevar fervientes súplicas a Dios en busca de ayuda, y procurar diligentemente cooperar con él en respuesta a las oraciones ofrecidas. El cumple sus propósitos por medio de instrumentos humanos (MS 95, 1903).
11. La armadura completa es esencial.-
Dios desea que cada uno tenga toda la armadura puesta, listo para la gran revista (MS 63, 1908).
11-17. La coraza de justicia.-
Debemos ponernos cada parte de la armadura, y luego mantenernos firmes. El Señor nos ha honrado eligiéndonos como sus soldados. Luchemos valientemente para él procediendo correctamente en cada transacción. La rectitud en todas las cosas es esencial para el bienestar del alma. Mientras luchéis esforzadamente por la victoria sobre vuestras propias inclinaciones, Dios os ayudará mediante su Espíritu Santo para que seáis cautelosos en cada acción, de modo que no deis ocasión para que el enemigo hable mal de la verdad. Poneos como vuestra coraza esa justicia divinamente protegida que todos tienen el privilegio de llevar. Ella protegerá vuestra vida espiritual (YI 12-9-1901).
Ángeles cerca para protegernos.-
Si tenemos puesta la armadura celestial, descubriremos que los asaltos del enemigo no tendrán poder sobre nosotros. Nos rodearán ángeles de Dios para protegernos (RH 25-5-1905).
12 (Eze. 28: 17; Apoc. 12: 7-9; ver EGW com. Sal. 17; Dan. 10: 13; 2 Cor. 2: 11; Gál. 5: 17; Apoc. 16: 13-16). Una batalla contra principados y potestades.-
Si los seres humanos pudieran conocer el número de los ángeles malos, si pudieran conocer sus artificios y su actividad, habría mucho menos orgullo y frivolidad. Satanás es el príncipe de los demonios. Los ángeles malos sobre los cuales gobierna cumplen sus órdenes. Mediante ellos multiplica sus agentes por todo el mundo. Instiga todo el mal que existe en nuestro mundo.
pero aunque los principados y las potestades de las tinieblas son muchos en número e incesantes en su actividad, sin embargo, el cristiano nunca debiera sentirse desvalido o desanimado. No podrá tener la esperanza de escapar de la tentación porque merme la eficiencia satánica. El que envió una legión para torturar a un ser humano, no puede ser rechazado únicamente por la sabiduría humana ni por el poder humano.
Hablando de Satanás, el Señor declara que no había verdad en él. Una vez fue hermoso, resplandeciente de luz; pero la Palabra de Dios declara de él: "Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura".
Satanás instigó a otros a rebelarse, y después de que fueron expulsados del cielo los reunió en una alianza para hacer todo el mal posible al hombre, como el único medio de herir a Dios. Ya excluido del cielo, resolvió vengarse haciendo daño a la hechura de Dios. Malos obreros de todas las generaciones se han reunido alrededor del estandarte de rebelión que él estableció. Los ángeles malos se han unido con hombres malos en una lucha contra el reino de Cristo.
El propósito de Satanás ha sido reproducir su propio carácter en los seres humanos. Tan pronto como fue creado el hombre, Satanás resolvió borrar de él la imagen de Dios y colocar su sello donde debiera estar el de Dios. Y ha tenido éxito en instalar en el corazón del hombre el espíritu de envidia, de odio, de ambición. En este mundo ha establecido un reino de oscuridad, del cual él es príncipe, el caudillo de los delitos. Deseaba usurpar el trono de Dios. Como ha fracasado en esto, ha actuado a oscuras en la ilegalidad, en engaño, para usurpar un lugar en los corazones de los hombres. Ha establecido su trono entre Dios y el hombre para apropiarse de la adoración que sólo pertenece a Dios (MS 33, 1911).
(Heb. 1: 14.) ¿Bajo el control de quién?
Quiero que consideréis en qué clase de posición quedaríamos si no hubiera sido por el ministerio de los santos ángeles. . . "No tenemos lucha contra sangre y carne". Hacemos frente a la oposición de hombres; pero hay alguien que está detrás de esa oposición: es el príncipe de las potestades de las tinieblas con sus malos ángeles, que están constantemente en acción ; y necesitamos tener en cuenta -todos nosotros- que nuestra guerra es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo". 1120
¿Quién es el que está rigiendo el mundo hoy día, y quiénes son los que han elegido estar bajo el estandarte del príncipe de las tinieblas? Sí, es casi todo el mundo. Todos los que no han aceptado a Jesucristo, han elegido como su caudillo al príncipe de las tinieblas, y tan pronto como están bajo su estandarte, están en relación con sus ángeles malos. La mente de los hombres está siendo controlada, o bien por los ángeles malos, o por los ángeles de Dios. Nuestra mente está entregada al dominio de Dios, o al dominio de los poderes de las tinieblas; y sería bueno que sepamos dónde nos encontramos hoy: si bajo el estandarte teñido en sangre del Príncipe Emanuel, o bajo el negro estandarte de los poderes de las tinieblas.
Debemos hacer toda la preparación que podamos para resistir al enemigo de las almas. Se han tomado todas las medidas; en el plan de Dios se ha dispuesto todo para que el hombre no sea abandonado a sus propios impulsos, a sus facultades limitadas para continuar la lucha contra los poderes de las tinieblas, porque ciertamente fracasaría si fuera abandonado a sí mismo (MS 1, 1890).
(Sal. 34: 7.) Fieles centinelas en guardia.
Hay ángeles buenos y malos. Satanás siempre está alerta para engañar y extraviar. Usa toda fascinación para seducir a los hombres a que entren en el camino ancho de la desobediencia. Actúa para confundir los entendimientos con conceptos erróneos, y para eliminar las señales colocando su falsa inscripción en las indicaciones que Dios ha establecido para indicar el camino correcto. Debido a que estos instrumentos de maldad se esfuerzan por eclipsar del alma todo rayo de luz, es por lo que se ha dispuesto que seres celestiales hagan su obra de ministrar, guiar, proteger y controlar a los que serán herederos de salvación. Nadie debe desesperarse debido a sus tendencias heredadas hacia el mal; pero cuando el Espíritu de Dios convence de pecado, el pecador debe arrepentirse, confesar y abandonar el mal. Centinelas fieles están en guardia para dirigir a las almas por sendas de rectitud (MS 8, 1900).
Constante lucha de los ángeles.-
Si se descorriera la cortina y cada uno pudiera percibir las actividades constantes de la familia celestial para preservar a los habitantes de la tierra de las seductoras supercherías de Satanás, para que debido a su descuido no sean descarriadas por la estrategia satánica, perderían mucha de su confianza propia y autosuficiencia. Verían que los ejércitos del cielo están en continua lucha con los instrumentos satánicos para ganar victorias en favor de aquellos que no se dan cuenta de su peligro, y que siguen en su inconsciente indiferencia (MS 32, 1900).
16.
Ver EGW com. Col. 3: 3.

No hay comentarios: