jueves, 25 de septiembre de 2008

ISAIAS:

CAPÍTULO 1
1. (Heb. 11: 37). Isaías fue cortado con una sierra.-
Isaías, a quien el Señor permitió que viera cosas maravillosas, fue aserrado en dos partes porque reprendió fielmente los pecados de la nación judía. Los profetas que vinieron para cuidar la viña del Señor fueron ciertamente maltratados y muertos. "Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados"; hombres de quienes el mundo no era digno. Fueron tratados cruelmente y desterrados del mundo (ST 17-2-1898).
2-3. Un pueblo que aparentaba servir a Dios.-
[Se cita Isa. 1: 2-3.] La forma en que Israel se portó con Dios demandaba esas palabras. Una prueba de la perversidad del pueblo era el hecho de que manifestara menos gratitud.... menos sumisión hacia Dios que las que los animales del campo manifiestan a sus dueños...
El primer capítulo de Isaías es una descripción de un pueblo que aparentaba servir a Dios, pero que caminaba por sendas prohibidas (MS 29, 1911).
4. La separación indujo a una locura insolente y temeraria-
El que pretendía ser el pueblo de Dios se había separado del Eterno, y había perdido su sabiduría y pervertido su entendimiento. No podía ver muy lejos, pues se olvidó de que había sido limpiado de sus antiguos pecados. Se movía inquieta e inseguramente en la oscuridad, procurando borrar de su mente el recuerdo de la libertad, seguridad y felicidad que antes había tenido. Se hundieron en toda clase de locuras insolentes temerarias; se opusieron a las providencias de Dios, y ahondaron la culpa que ya pesaba sobre ellos. escucharon las acusaciones de Satanás contra el carácter divino, y representaron a Dios como desprovisto de misericordia y perdón. El profeta los describe diciendo:
"¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás" (RH 6-8-1895).
19. La obediencia conduce a la perfección.-
No podemos estimar demasiado el valor de la fe sencilla y la obediencia incondicional. El carácter se perfecciona al seguir con fe sencilla por senda de la obediencia (MS 5a, 1895).
CAPÍTULO 3
18-23 (1 Ped. 3: 1-5). La belleza del alma es un reproche permanente.-

En el capítulo tercero de la profecía de Isaías se menciona el orgullo prevaleciente de "las hijas de Sión", con su "atavío del calzado.... los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos 1160 de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados" (vers. 18-23). Cuán diferente es este cuadro del que presenta el apóstol Pedro de la mujer temerosa de Dios que, estimando en su verdadero valor el "atavío... externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos", prefiere cultivar la belleza del alma, el "ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios". Así era como "se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios", y su "conducta casta y respetuosa" (1 Ped. 3: 1-5), tal como se manifestaba en la vida diaria, siempre era un reproche permanente para sus hermanas que procedían neciamente (RH 4-3-1915).
CAPÍTULO 5
18-23. (cap. 8: 12). La confianza en el hombre estorba los mensajes de Dios.-
[Se cita Isa. 5: 18.] Los hombres pueden tratar de robustecer sus fuerzas uniéndose para constituir lo que según ellos, son sociedades fuertes para llevar a cabo los planes que han trazado. Pueden ensalzar sus almas con orgullo y suficiencia propia, pero Aquel que es poderoso en consejo no concuerda con ellos. Su incredulidad en los propósitos y en la obra de Dios, y su confianza en el hombre, no les permitirán recibir los mensajes divinos (RH 22-12-1896).
19-23. (cap. 50: 11). Los hombres llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo.-
[Se cita Isa. 5: 19-23.] A fin de exaltar sus propias opiniones, los que aquí se representan emplean un razonamiento que no está autorizado por la Palabra de Dios. Andan a la luz de las antorchas que han encendido. Mediante sus razonamientos engañosos confunden la distinción que Dios desea que se haga entre lo bueno y lo malo. Se rebaja lo sagrado colocándolo al mismo nivel de las cosas comunes. La avaricia y el egoísmo reciben nombres falsos: se los llama prudencia. Su actitud independiente y rebelde, su venganza y terquedad son, ante sus ojos, pruebas de dignidad, evidencias de un pensamiento noble. Proceden como si el ignorar las cosas divinas no fuera peligroso y aun fatal para el alma; y prefieren sus propios razonamientos antes que la revelación divina, sus propios planes y sabiduría humana antes que las admoniciones y las órdenes de Dios. La piedad y rectitud de otros son llamadas fanatismo, y los que practican la verdad y la santidad son vigilados y criticados. Ridiculizan a los que enseñan y creen en el misterio de la piedad: "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria". No disciernen los principios que sostienen estas cosas, y continúan en su mal camino, dejando abiertas las defensas para que Satanás encuentre fácil acceso al alma (RH 22-12-1896).
20. Observad para alabar, no para condenar.-
Los labios que han pronunciado cosas perversas contra los siervos enviados por Dios y han menospreciado el mensaje dado por ellos, han hecho de las tinieblas luz y de la luz tinieblas. Si en vez de buscar, como hacían los fariseos, algo para condenar en el mensaje o en los mensajeros, algo de qué mofarse y burlarse, hubieran abierto el corazón a los brillantes rayos del Sol de justicia, habrían estado ofreciendo una grata alabanza y no fijándose en algo que pudieran interpretar mal o torcer para encontrar faltas (Carta 31a, 1894).
Los hombres capaces pero inconversos, hacen un gran daño.-
[Se cita Isa. 5:20.] Los hombres pueden poseer capacidades que les han sido confiadas por Dios; pero si no son humildes y diariamente demuestran que están convertidos, si no son vasos de honra, harán un daño mayor debido a sus facultades. Si no están dispuestos a aprender de Cristo Jesús, si no oran y mantienen en sujeción sus tendencias naturales heredadas y cultivadas, algunos rasgos de carácter que Dios aborrece pervertirán el juicio de los que se relacionan con ellos (Carta 31a, 1894).
CAPÍTULO 6
1-7. (Apoc. 11: 19). La experiencia de Isaías representa a la iglesia de los últimos días.-
[Se cita Isa. 6: 1-4.] Mientras el profeta Isaías contemplaba la gloria del Señor, quedó asombrado y abrumado por el sentimiento de su propia debilidad e indignidad, y exclamó: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos".
Isaías había condenado los pecados de otros; pero ahora se vio a sí mismo expuesto a la misma condenación que había pronunciado contra ellos. En su culto a Dios se había contentado con tina ceremonia fría y sin vida. No se había dado cuenta de esto hasta que recibió la visión del Señor. Cuán pequeños le parecieron entonces sus talentos y su sabiduría al contemplar la santidad y majestad del santuario [celestial]. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán incapaz para el servicio sagrado! "forma en que se vio a sí mismo podría expresarse en el lenguaje del apóstol Pablo: ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" (Rom. 7: 24).
Sin embargo, se envió alivio a Isaías en su angustia. [Se cita Isa. 6: 6-7.]...
La visión que le fue dada a Isaías representa la condición del pueblo de Dios en los últimos días. Este tiene el privilegio de ver por fe la obra que se está realizando en el santuario celestial: "Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo". Mientras el pueblo de Dios mira por fe dentro del lugar santísimo, y ve la obra de Cristo en el santuario celestial, percibe que es un pueblo de labios inmundos; y pueblo cuyos labios con frecuencia han hablado vanidad, y cuyos talentos no han sido santificados y usados para la gloria de Dios. Bien podría desesperarse al contrastar su propia debilidad e indignidad con la pureza y el encanto del glorioso carácter de Cristo. Pero si lo desea, recibirá como Isaías la impresión que el Señor quiere hacer en el corazón. Hay esperanza para él si quiere humillar su alma ante Dios. El arco de la promesa está por encima del trono, y la obra hecha para Isaías se hará para el pueblo de Dios. Dios responderá a las peticiones que se eleven de los corazones contritos (RH 22-12- 1896).
Isaías recibió una maravillosa visión de la gloria de Dios. Vio la manifestación del poder de Dios, y después de haber contemplado su majestad recibió el mensaje de ir y realizar cierta obra; pero se sintió completamente indigno para ella. ¿Qué hizo que se considerara indigno? ¿Pensó que era indigno antes de tener la visión de la gloria de Dios? No. Se imaginaba que era recto delante de Dios; pero cuando se le reveló la gloria del Señor de los ejércitos, cuando contempló la inexpresable majestad de Dios, dijo: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado". Como seres humanos, ésta es la obra que necesitamos que se haga por nosotros. Necesitamos que el carbón encendido tomado del altar sea colocado sobre nuestros labios. Necesitamos escuchar las palabras: "Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado" (RH 4-6-1889).
1-8. La gloria de la Shekina* revelada a Isaías.-
Cristo mismo era el Señor del templo. Cuando lo abandonara, desaparecería su gloria: esa gloria que una vez fue visible en el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, donde el sumo sacerdote sólo entraba una vez en el año, en el gran día de la expiación, con la sangre de la víctima sacrificado (símbolo de la sangre del Hijo de Dios derramada por los pecados del mundo), y la asperjaba sobre el altar. Esta era la Shekina: la habitación [movible, temporal y] visible de Jehová.
Fue esta gloria la que se reveló a Isaías, cuando dijo: "En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo" [se cita Isa. 6: 1-8] (MS 71, 1897).
Una visión de la gloria lleva a una convicción genuina de indignidad.-
En el año en que murió el rey Uzías se le permitió a Isaías que mirara en visión dentro del lugar santo y dentro del lugar santísimo del santuario celestial. Fueron abiertas las cortinas del compartimiento interior del santuario, y pudo contemplar la revelación de un trono alto y sublime que se alzaba, por así decirlo, hasta los mismos cielos. Una gloria indescriptible emanaba de un personaje que ocupaba el trono, y sus faldas llenaban el templo así como su gloria finalmente llenará la tierra. Había querubines a cada lado del propiciatorio , como guardianes alrededor del gran rey, y resplandecían con la gloria que los envolvía procedente de la presencia de Dios. A medida que sus cantos de alabanza resonaban con profundas y fervientes notas de adoración, se estremecieron los quiciales de las puertas como si hubieran sido sacudidos por un terremoto. De estos seres santos brotaban la alabanza y la gloria a Dios con labios sin contaminación de pecado. El contraste entre la débil alabanza que había estado acostumbrado a elevar al Creador y las fervientes alabanzas de los serafines, asombró y humilló al profeta. En ese momento tenía el sublime privilegio de apreciar la inmaculada pureza del excelso carácter de Jehová.
Mientras escuchaba el canto de los ángeles que clamaban "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria", la gloria, el poder infinito y la insuperable majestad del Señor pasaron ante su visión, y su alma fue impresionada. A la luz de ese resplandor sin par que puso de manifiesto todo lo que podía soportar de la revelación del carácter divino, se destacó ante él con asombrosa claridad su propia contaminación interior. Sus propias palabras le parecieron viles.
Cuando al siervo de Dios se le permite que contemple la gloria del Dios del cielo, cuando el Eterno se quita su velo ante la humanidad, y el hombre comprende aunque sólo sea en pequeñísima medida la pureza del Santo de Israel, hará también sorprendentes confesiones de la contaminación de su alma antes que jactarse con altivez de su propia santidad. Isaías exclamó con profunda humillación: "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios... han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos". Esta no es esa humildad voluntaria y ese servil remordimiento de conciencia que tantos parecen manifestar como si fuera una virtud. Ese vago remedo de humildad brota de corazones llenos de orgullo y autoestimación. Hay muchos que se rebajan a sí mismos con palabras, pero al mismo tiempo se sentirían chasqueados si este proceder suyo no produjera expresiones de alabanza y aprecio de otros. Pero la contrición del profeta era genuina. Se sintió completamente insuficiente e indigno cuando la humanidad, con sus debilidades y deformidades, fue puesta en contraste con la perfección de la santidad, de la luz y la gloria divinas. ¿Cómo podía ir y presentar al pueblo los santos requerimientos de Jehová, que era alto y sublime y cuyas faldas llenaban el templo? Mientras Isaías estaba temblando y su conciencia lo acusaba debido a su impureza en la presencia de esa gloria insuperable, dijo: "Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí" (RH 16-10-1888).
2. Los ángeles se sienten plenamente satisfechos de glorificar a Dios.-
Los serafines delante del trono están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios, que ni por un instante sienten complacencia propia, o se admiran a sí mismos o unos a otros. Su alabanza y gloria son para el Señor de los ejércitos, que es alto y sublime y cuyas faldas llenan el templo. Al contemplar el futuro, cuando toda la tierra se llenará con la gloria divina, el canto triunfante de alabanza resuena de uno a otro en cantos melodiosos: "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos". Están plenamente satisfechos de glorificar a Dios; y en la presencia divina, aprobados por la sonrisa de Dios, no desean nada más. Su más excelsa ambición se realiza plenamente al llevar la imagen divina, al estar al servicio de Dios y al adorarlo (RH 22-12-1896).
5-7. (Mat. 12: 34-36). Considerad las palabras a la luz del cielo.-
Que cada alma que declara ser hijo o hija de Dios se examine a sí misma a la luz del cielo; que considere los labios inmundos que la harán exclamar: "Soy muerta". Los labios son el medio de comunicación. [Se cita Mat. 12: 34-35.] No los uséis para sacar del tesoro del corazón palabras que deshonren a Dios y desanimen a los que os rodean, sino usados, para la alabanza y gloria de Dios que los creó con ese propósito. Cuando se aplique el carbón purificador del altar resplandeciente, la conciencia quedará purificada de obras muertas y servirá al Dios viviente; y cuando el amor de Jesús sea el tema de meditación, las palabras que procedan de los labios humanos estarán llenas de alabanza y agradecimiento a Dios y al Cordero.
¡Cuántas palabras son pronunciadas con 1163 liviandad y necedad, en forma de chanzas y de bromas! Esto no sucedería si los seguidores de Cristo comprendieran la verdad de las palabras: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".
Los que afirman que son hijos de Dios se permiten usar palabras ásperas y despiadadas, palabras de censura y crítica a la obra de Dios y a sus mensajeros. Cuando esas almas descuidadas disciernan la grandeza del carácter de Dios, no mezclarán su propio espíritu y sus propios atributos con el servicio divino. Cuando nuestros ojos miren por fe dentro del santuario y admitan la realidad, la importancia y la santidad de la obra que allí se está haciendo, aborreceremos todo lo que sea de naturaleza egoísta. El pecado aparecerá tal como es: la transgresión de la santa ley de Dios. Se entenderá mejor la expiación, y mediante una fe viviente y activa veremos que cualquier virtud que posea la humanidad sólo existe en Jesucristo, el Redentor del mundo (RH 22-12-1896).
5-8. Cuando uno está dispuesto a trabajar con Dios, lleva un mensaje.-
Isaías tenía un mensaje del Dios del cielo para darlo al apóstata pueblo de Israel, y le dio ese mensaje. Sabía con qué elementos tenía que tratar; conocía la obstinación y perversidad del corazón, y cuán difícil sería impresionarlos. El Señor se le reveló cuando estaba en el pórtico del templo. Fue abierto el velo del templo, la puerta fue alzada, y tuvo una visión del lugar santísimo dentro del velo. Vio al Dios de Israel ante el trono alto y sublime y sus faldas que llenaban el templo. Cuando Isaías comprendió su propia pecaminosidad, clamó: Soy "hombre inmundo de labios" y habito "en medio de pueblo que tiene labios inmundos". Y se vio la mano que tomó el carbón encendido del altar, le tocó los labios y lo proclamó limpio. Entonces estuvo listo para ir con el mensaje, y dijo: "Envíame a mí", porque sabía que el Espíritu de Dios estaría con el mensaje.
A los que se ocupan en la obra de Dios en la conversión de las almas, les parecerá como si fuera imposible alcanzar al corazón obstinado. Así se sintió Isaías, pero cuando vio que había un Dios por encima de los querubines y que éstos estaban listos para trabajar con Dios, estuvo dispuesto a llevar el mensaje (RH 3-5-1887).
6. El carbón encendido simboliza pureza y poder.-
El carbón encendido es símbolo de purificación. Si toca los labios, ninguna palabra impura saldrá de ellos. El carbón encendido también simboliza la potencia de los esfuerzos de los siervos del Señor. Dios odia toda frialdad, toda vulgaridad, todos los esfuerzos ordinarios. Los que trabajen aceptablemente en su causa deben ser hombres que oren fervientemente y cuyas obras sean efectuadas con Dios; y nunca tendrán por qué avergonzarse de su registro. Tendrán plena entrada en el reino de nuestro Señor Jesucristo, y se les dará su recompensa: la vida eterna (RH 16-10- 1888).
CAPÍTULO 8
12. (ver EGW com. cap. 5: 18-23). Satanás procura ampliar la distancia entre el cielo y la tierra.-
Los agentes satánicos trabajan constantemente sembrando y regando las semillas de rebelión contra la ley de Dios, y Satanás está reuniendo almas bajo su negro estandarte de la rebelión. Forma una confederación con seres humanos para luchar contra la pureza y la santidad. Ha trabajado diligente y perseverantemente para aumentar el número de los que se unirán con él. Mediante la forma en que presenta las cosas procura aumentar la distancia entre el cielo y la tierra, y crece su convicción de que puede agotar la paciencia de Dios, extinguir su amor por el hombre y hacer que sea condenada toda la raza humana (RH 21-10-1902).
No debe haber unión con los que se oponen a la verdad.-
Que los centinelas que están en los muros de Sión no se unan con los que están invalidando la verdad tal como es en Cristo. Que no se unan en la confederación de la incredulidad, el papado y el protestantismo, para exaltar la tradición por encima de las Escrituras; la razón por encima de la revelación, y el talento humano por encima de la influencia divina y del poder vital de la piedad (RH 24-3-1896).
Se necesita el toque divino.-
En todas partes existe ahora una oposición directa al Evangelio. Nunca fue mayor la confederación del mal que en el momento actual. Los espíritus de las tinieblas se están combinando con los instrumentos humanos para afianzarlos firmemente contra los mandamientos de Dios. Tradiciones y falsedades se exaltan por encima de las Escrituras; la razón y la ciencia por encima de la revelación; el talento humano por encima de las enseñanzas del Espíritu; las formas y ceremonias por encima del poder vital de la piedad. Necesitamos el toque divino (RH 19-3-1895).
Hombres y ángeles caídos en la misma conspiración.-
A causa de su apostasía, hombres caídos y ángeles caídos están unidos en la misma conspiración, para trabajar contra el bien. Se han unido en desesperada compañía. Satanás se esfuerza para formar, con la ayuda de sus malos ángeles, una alianza con hombres que afirman que son piadosos, y así [los] deja [en] la iglesia de Dios. El sabe que si puede inducir a los hombres, como indujo a los ángeles, a que se unan en rebelión mientras aparentan ser siervos de Dios, tendrá en ellos sus mejores aliados en su empresa contra el cielo. Bajo el nombre de piedad puede inspirarles con su propio espíritu acusador, y los induce a acusar de mal y engaño a los siervos de Dios. Son sus detectives especializados; su obra es la de crear rencillas familiares, presentar acusaciones que engendran discordia y amargura entre los hermanos de la iglesia, hacer que las lenguas sirvan activamente a Satanás, sembrar semillas de disensión observando lo malo y comentando lo que produzca discordia.
Suplico a todos los que se ocupan de la obra de murmurar y quejarse porque algo ha sido dicho o hecho que no les agrada, y que, de acuerdo con lo que piensan, no les da la debida consideración, que recuerden que están haciendo la misma obra que Satanás comenzó en el cielo. Están siguiendo sus huellas, sembrando incredulidad, discordia y deslealtad, pues nadie puede abrigar sentimientos de traición y guardárselos sólo para sí. Tiene que decir a otros que no lo tratan como corresponde. Y así son inducidos a murmurar y a quejarse. Esta es la raíz de amargura que surge y por la cual muchos son contaminados.
Así procede Satanás hoy por medio de sus malos ángeles. Forma una coalición con los hombres que pretenden estar en la fe; y los que se esfuerzan por llevar adelante la obra de Dios con fidelidad, sin dejarse deslumbrar por ningún hombre, trabajando sin hipocresía ni parcialidad, pasarán por las pruebas más duras que pueda Satanás infligirles a los que sostienen que aman a Dios. El éxito de Satanás está en proporción con la luz y el conocimiento que tienen estos opositores. La raíz de amargura se arraiga profundamente y se comunica a otros. Así se contamina a muchos. Sus declaraciones son vagas y engañosas, son inescrupulosos en sus principios, y Satanás encuentra en ellos los instrumentos que precisamente necesita (RH 14-9- 1897).
¿Qué es una conspiración?-
Se ha hecho la pregunta: "¿Qué quiere decir usted cuando habla de una conspiración? ¿Quiénes han formado conspiraciones?" Ustedes saben lo que es una conspiración: una unión de personas en una obra que no tiene el sello de una integridad pura, recta, invariable (MS 29, 1911).
(2 Cor. 6:17.).-
Los impíos se unen estrechamente en sociedades, en consorcios comerciales, en sindicatos o uniones, en confederaciones. No tengamos nada que ver con esas organizaciones. Dios es nuestro Soberano, nuestro Gobernante, y nos llama a que salgamos del mando y estemos separados. "Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor. Y no toquéis lo inmundo". Si rehusamos hacer esto, si continuamos vinculándonos con el mundo y si consideramos cada asunto desde el punto de vista del mundo, llegaremos a ser como el mando. Cuando los procedimientos del mundo y las ideas del mundo rigen nuestras transacciones, no podemos estar en la elevada y santa plataforma de la verdad eterna. (MS 71, 1903).
Ángeles buenos y malos en forma humana, en acción.-
Instrumentos satánicos en forma humana tomarán parte en este último gran conflicto para oponerse al establecimiento del reino de Dios. Y también actuarán ángeles celestiales con apariencia humana. nombres y mujeres se han confederado para oponerse al Señor Dios del cielo, y la iglesia sólo está despierta a medias en cuanto a esta situación. Se necesita que haya mucho más oración, muchos más fervientes esfuerzos entre los que profesan ser creyentes.
Los dos bandos antagónicos continuarán existiendo hasta la terminación del último gran capítulo de la historia de este mundo. En cada ciudad hay instrumentos satánicos. No podemos permitirnos el bajar la guardia ni por un momento (Carta 42, 1909).
CAPÍTULO 14
12-14. (ver EGW com. Eze. 28:13-15). La rebelión de Satanás es muy antigua.-
Los registros de algunos son similares al del excelso ángel cuya categoría seguía a la de Jesucristo en los atrios celestiales. Lucifer, como querubín protector, estaba rodeado de gloria. Sin embargo, este ángel a quien Dios había creado dotado de poder, llegó a sentir deseos de ser como Dios. Lucifer ganó la simpatía de algunos de sus compañeros sugiriéndoles pensamientos de crítica hacia el gobierno de Dios. Esa mala semilla fue esparcida de una manera sumamente seductora; y después de que brotó y se arraigó en la mente de muchos, recogió las ideas que él mismo había sembrado primero en la mente de otros, y las presentó ante las cortes más excelsas de ángeles como los pensamientos de otras mentes contra el gobierno de Dios. Así introdujo Lucifer la rebelión en el cielo mediante hábiles métodos diseñados por él mismo.
Dios deseaba que hubiera un cambio y que la obra de Satanás se manifestara tal como era. Pero el excelso ángel que seguía a Cristo en jerarquía se oponía al Hijo de Dios. La acción subversiva era tan sutil que no podía hacérsela aparecer delante de la hueste celestial como lo que en realidad era; y por eso hubo guerra en el cielo y Satanás fue expulsado con todos los que no quisieron ser leales al gobierno de Dios. El Señor Dios se presentó como Soberano supremo.
Este estado de cosas existió por largo tiempo antes de que Satanás fuera desenmascarado y se expulsara a los rebeldes (Carta 162, 1906).
CAPÍTULO 25
1-4. Fijad sus misericordias en el recinto de la memoria.-
[Se cita Isa. 25:1-4.] ¿En dónde mostramos nuestra gratitud a Dios? Sus beneficios para nosotros son indeciblemente grandes. ¿Enmarcamos sus misericordias y bendiciones, y las colgamos en el recinto de la memoria, donde podemos verlas y ser inducidos a ofrecer agradecimiento a Dios por su bondad y amor? Hay miles y miles que no tienen ojos para ver, ni oídos para oír, ni corazones para apreciar la obra de Dios en su favor. Pasan por alto las bondades del Señor como si tuvieran derecho a ellas (MS 145,1899).
CAPÍTULO 26
19. Los santos que duermen son guardados como joyas preciosas.-
[Se cita Isa. 26:19.] El Dador de la vida reunirá en la primera resurrección a su posesión comprada, y hasta que llegue esa hora triunfante, cuando resuene la última trompeta y el inmenso ejército surja para victoria eterna, cada santo que duerme será conservado con seguridad, y será guardado como una joya preciosa a la que Dios conoce por nombre. Mediante el poder del Salvador que estuvo en ellos mientras vivían y porque fueron participantes de la naturaleza divina, son sacados de entre los muertos (Carta 65a, 1894).
20. (cap. 49:16). Cómo prepararse para tener la protección futura.-
Cuando seamos tentados a pecar, recordemos que Jesús está intercediendo por nosotros en el santuario celestial. Cuando repudiamos nuestros pecados y vamos a él por fe, toma nuestros nombres en sus labios y los presenta a su Padre diciendo: "Los he esculpido en la palma de mis manos; los conozco por nombre". Y se da la orden a los ángeles para que los protejan. Entonces, en el día de la terrible prueba, él dirá: "Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación". ¿Cuáles son los aposentos en los que se han de ocultar? Son la protección de Cristo y de los santos ángeles. Los hijos de Dios no estarán todos en un mismo lugar en este tiempo. Estarán en diferentes grupos y en todas partes de la tierra; y serán puestos a prueba individualmente y no por grupos. Cada uno deberá soportar la prueba por sí mismo (RH 19-11-1908).
21. La copa de iniquidad de la tierra pronto se llenará.-
Se acerca rápidamente el punto cuando llegará al máximo la iniquidad de los transgresores. Dios da a las naciones un determinado tiempo de gracia. Les envía luz y evidencias que las salvarían si las recibieran. Pero si las rechazan como los judíos rechazaron la luz, pronto caerán sobre ellas la indignación y el castigo. Si los hombres rehusan recibir la gracia y escogen las tinieblas antes que la luz, cosecharán los resultados de su elección. "He aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos". El llamado mundo cristiano, así como lo hizo la nación judía, está avanzando de un grado de pecaminosidad a otro mayor, rechazando amonestación tras amonestación y despreciando un "Así dice Jehová", mientras que cree en las fábulas de los hombres. El Señor Dios pronto se levantará con su ira y derramará sus castigos sobre los que están repitiendo los pecados de los habitantes del mundo de Noé. Aquellos cuyos corazones están plenamente decididos a hacer el mal, como lo estuvieron los corazones de los habitantes de Sodoma, serán destruidos como éstos. El hecho de que Dios haya tenido por mucho tiempo tolerancia, paciencia y misericordia, y el hecho de que sus juicios se hayan demorado mucho, no hará que el castigo sea menos severo citando sobrevenga (MS 145, sin fecha).
CAPÍTULO 30
15. La utilidad no se demuestra con ruido y bullicio.-
Necesitamos confiar en Dios con serenidad. Es imperiosa la necesidad de esto. El ruido y el bullicio que hacemos en el mundo no es lo que demuestra nuestra utilidad. ¡Ved cuán silenciosamente obra Dios! No oímos el ruido de sus pasos, y sin embargo está caminando alrededor de nosotros, obrando para nuestro bien. Jesús no buscó notoriedad; su poder vivificante fluía hacia los necesitados y los afligidos por medio de acciones silenciosas cuya influencia se extendía ampliamente por todos los países, ni se sentía y expresaba en la vida de millones de seres humanos. Los que desean trabajar con Dios necesitan cada día de su Espíritu; necesitan caminar y trabajar con mansedumbre y humildad de espíritu sin procurar hacer cosas extraordinarias, sino satisfechos con hacer la obra que está ante ellos, y hacerla fielmente. Quizá los hombres no vean o aprecien sus esfuerzos, pero los nombres de estos fieles hijos de Dios están escritos en el cielo entre los más nobles obreros del Señor, como los que esparcen la semilla divina teniendo en cuenta una gloriosa cosecha. "Por sus frutos los conoceréis." (MS 24, 1887).
Tomad tiempo para descansar, pensar y apreciar.-
El Señor desea que los seres humanos tomen tiempo para descansar, tiempo para pensar y apreciar las cosas celestiales. Los que no dan suficiente valor a las cosas del cielo como para dedicarles tiempo, al fin perderán todo (Carta 181, 1903).
CAPÍTULO 40
1-2. Algunos judíos firmes en los principios influyeron sobre sus compañeros idólatras.-

El pacto de misericordia que Dios había hecho lo llevó a intervenir en favor de su pueblo Israel, después de que éste fue severamente castigado delante de sus enemigos. Israel había elegido seguir su propia sabiduría y justicia en lugar de la sabiduría y justicia de Dios, y como resultado la nación fue arruinada. Dios permitió que sufriera bajo un doble yugo para que pudiera ser humillado, y se arrepintiera. Pero los judíos dispersos y cautivos, no fueron dejados sin esperanza. Se les animó, pues mediante esa humillación serían inducidos a buscar al Señor. Dios le dio a Isaías un mensaje para este pueblo [se cita Isa. 40:1-2].
Cuando los judíos fueron dispersados desde Jerusalén, había entre ellos jóvenes y señoritas que eran firmes como una roca a los [buenos] principios; hombres y mujeres cuya conducta no hacía que el Señor se avergonzara de llamarlos su pueblo. Su corazón se entristecía por la apostasía que no podían impedir. Esos inocentes debían sufrir con los culpables; pero Dios les daría fortaleza suficiente para su día. Fue a ellos a quienes se envió el mensaje de ánimo. La esperanza de la nación residía en que esos jóvenes y señoritas conservaran su integridad. Y en su cautiverio esos obedientes influyeron sobre sus compañeros idólatras. Si todos los que fueron llevados cautivos se hubieran aferrado firmemente a los principios correctos, habrían impartido luz en cada lugar donde fueron esparcidos. Pero permanecieron en su impenitencia, y les sobrevino un castigo todavía mayor. Sufrieron esas calamidades para su purificación. Dios quería colocarlos en una situación donde pudieran ser instruidos (MS 151, 1899).
9-11. Israel fue plenamente instruido en cuanto al Salvador venidero.-
Isaías vio la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén en medio de las alabanzas y del regocijo del pueblo. Sus palabras proféticas son elocuentes en su sencillez. [Se cita Isa. 40:9-11.]
Se manifiesta la inspiración en este registro de la obra de Cristo. Estos capítulos finales del libro de Isaías debieran ser estudiados diligentemente, pues están llenos del Evangelio de Cristo. Nos revelan que Israel fue plenamente instruido en cuanto al Salvador venidero (MS 151, 1899).
10. Nuestra recompensa diaria.-
Siempre que Dios viene a nosotros, su recompensa está con él. No la deja en el cielo, sino que nos la da cada día. Diariamente nos da confianza, 1167 luz y bendición. Diariamente nuestros corazones laten al unísono con su gran corazón de infinito amor (MS 116, 1902).
12-14. El hombre no le puede enseñar nada a Dios.-
[Se cita Isa. 40: 12-14.] Los hombres a veces suponen que descubren nuevas verdades científicas; pero no pueden enseñarle nada a Dios. Nuestro Dios es un Dios de conocimiento infinito (MS 116, 1902).
12-27. Preguntas para meditar.-
Estas preguntas son dirigidas a nosotros tan ciertamente como lo fueron a los israelitas. ¿Podemos contestarlas? (MS 116, 1902).
18-28. Los hombres adoran diversos dioses.-
El Señor presenta su supremacía. Pero Satanás bien sabe que el culto del Dios viviente eleva, ennoblece y ensalza a una nación. El sabe que el culto a los ídolos no eleva, sino que degrada las ideas de los hombres al asociar con el culto lo que es vil y corrupto. Se empeña continuamente en apartar la mente del único Dios verdadero y viviente. Induce a los hombres a honrar y glorificar objetos que han hecho las manos humanas o a las criaturas inanimadas que ha creado Dios. Los egipcios y otras naciones paganas tenían muchos dioses extraños: criaturas de su propia imaginación caprichosa.
Los judíos no hicieron más imágenes después de su largo cautiverio. Llamaban abominación a la imagen que ostentaban las insignias o estandartes romanos, especialmente cuando esos emblemas eran colocados en un lugar prominente para ser reverenciados. Consideraban que esa reverencia era una violación del segundo mandamiento. Cuando la insignia romana fue erigida en el lugar santo del templo, la consideraron como una abominación...
Deshonra a Dios el que se haga una imagen de él. Nadie debiera usar el poder de la imaginación para adorar lo que empequeñece a Dios en la mente y lo relaciona con cosas vulgares. Los que adoran a Dios deben adorarlo en espíritu y en verdad. Deben practicar una fe viva. De esta manera su culto será regido por una fe genuina y no por la imaginación.
Que los hombres adoren y sirvan al Señor Dios, y sólo a él. No se ensalce el orgullo egoísta ni sea servido como un Dios. No se haga del dinero un Dios. Si la sensualidad no es mantenida bajo el control de las facultades superiores de la mente, las bajas pasiones gobernarán al ser. Cualquier cosa que se convierta en objeto de atención y admiración indebidas, que absorba la mente, es un Dios que se escoge antes que al Señor. Dios es un escudriñador del corazón. El distingue entre el verdadero servicio del corazón y la idolatría (MS 126, 1901).
26. (Sal. 19: 1). Los ángeles iluminan la mente mientras estudiamos las obras de Dios.-
Dios invita a los hombres para que contemplen los cielos. Vedlo en las maravillas de los cielos estrellados. [Se cita Isa. 40: 26.] No sólo debemos contemplar los cielos; debemos considerar las obras de Dios. El quiere que estudiemos las obras de lo infinito y que por ese estudio aprendamos a amarlo, reverenciarlo y obedecerlo. Los cielos y la tierra, con sus tesoros, deben enseñar las lecciones del amor, el cuidado y el poder de Dios.
Satanás procurará distraer a los hombres para que no piensen en Dios. El mundo, lleno de entretenimientos y de amor al placer, siempre está sediento de alguna novedad. Y cuán poco tiempo y atención se le dan al Creador de los cielos y de la tierra. Dios exhorta a sus criaturas para que aparten su atención de la confusión y perplejidad que las rodean, y adoren su obra. Los cuerpos celestes merecen ser contemplados. Dios los ha hecho para el beneficio del hombre, y mientras estudiamos sus obras, ángeles de Dios estarán a nuestro lado para iluminar nuestra mente y guardarla del engaño satánico. Cuando contempléis las maravillosas cosas que ha hecho la mano de Dios, que vuestro orgulloso y necio corazón sienta su dependencia e inferioridad. Cuando consideréis estas cosas, comprenderéis la condescendencia de Dios (MS 96, 1899).
Todas las mercedes vienen al hombre por medio de la cruz.-
Dios hizo el sol y la luna. No hay una estrella que embellezca los ciclos que él no haya hecho. No hay ningún alimento en nuestra mesa que él no haya provisto para nuestro sustento. El sello y sobrescrito de Dios están sobre todo. Todo está incluido y proporcionado con abundancia al hombre mediante el Don inefable, el Unigénito de Dios. Fue clavado en la cruz para que todas esas mercedes pudieran fluir hasta la obra de Dios (Carta 79, 1897).
CAPÍTULO 42
1-4. Cristo fomentaría la fe y la esperanza. -
[Se cita Isa. 42: 1-2.] El [Cristo] no era como los maestros de sus días. La ostentación, exhibición y jactancia de piedad reveladas en los sacerdotes y fariseos no eran propias de él. [Se cita Isa. 42: 3-4.] Cristo veía la obra de los sacerdotes y los gobernantes. Los afligidos y angustiados, precisamente los que necesitaban ayuda, eran tratados con palabras de censura y reproche; pero él se abstuvo de pronunciar cualquier palabra que quebrantara la débil caña. Estimulaba el débil pabilo humeante de fe y esperanza, y no lo apagaba. Alimentaba su rebaño como un pastor; tomaba las ovejas en sus brazos y las llevaba en su seno (MS 151, 1899).
5-12. La fidelidad hace que los hombres alaben a Dios.-
[Se cita Isa. 42: 5-12.] Esta obra había sido confiada a Israel; pero éste había descuidado la obra que Dios le señaló. Si hubiera sido fiel en todos los aspectos de la viña del Señor, almas se habrían convertido. Las alabanzas del Señor se habrían escuchado desde los confines de la tierra. Desde desiertos y ciudades y desde la cima de las montañas, los hombres habrían alabado a Dios en alta voz y narrado su gloria (MS 151, 1899).
13. Con su poder conquistamos la victoria.-
El resultado de la batalla no depende de la fortaleza del hombre mortal. "Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos". El hombre, débil y limitado, puede ganar la victoria con el poder de Aquel que sale venciendo y para vencer (MS 151, 1899).
21. El ejército de Dios magnífica la ley.-
Los que pertenecen al ejército de Cristo deben actuar en acción concertada. No pueden ser soldados fieles a menos que obedezcan órdenes. Es esencial una acción unida. No tiene verdadera fuerza un ejército en el que cada parte actúa por su cuenta. A fin de conquistar nuevo territorio para el reino de Cristo, sus soldados deben actuar en forma concertada... El exige que su ejército sea unido, que avance constantemente, no como un grupo constituido por átomos independientes. El poder de su ejército debe usarse con un gran propósito ... : magnificar las leyes del reino divino ante el mundo, ante los ángeles y los hombres (MS 82, 1900).
CAPÍTULO 43
6-7.-
Ver EGW com. Gén. 2:16-17. t. I, 1096.
10.-
Ver EGW com. Prov. 1:10, t. III, p. 1173.
CAPÍTULO 48
10. Los hijos de Dios son probados siempre.-
Los hijos de Dios siempre están siendo probados en el horno de la aflicción. Si soportan la primera aflicción no es necesario que pasen por segunda vez por una prueba semejante; pero si fracasan se les presenta la prueba una y otra vez, y en cada ocasión en forma más dura y severa. Así se pone delante de ellos una oportunidad tras otra para que ganen la victoria y demuestren que son fieles a Dios. Pero si continúan manifestando su rebelión, al fin Dios es obligado a retirar de ellos su Espíritu y su luz (MS 69, 1912).
Dolores y aflicciones deben sobrevenir a todos y esto sólo es bello cuando actúa para pulir, santificar y refinar el alma a fin de que sea un agente adecuado para que sirva al Señor (Carta 69, 1897).
CAPÍTULO 49
16.-
Ver EGW com. cap. 26:20.
CAPÍTULO 50
10-11. (ver EGW com. cap. 5:19-23).Caminad en la luz de Dios, no en la de vuestras propias teas.-
El Señor ha presentado ante mí que aquellos que, en alguna medida, han estado cegados por el enemigo y no se han restaurado plenamente de la trampa de Satanás, estarán en peligro porque no pueden discernir la luz del cielo, y estarán inclinados a aceptar una falsedad. Esto afectará todo el contenido de sus pensamientos, sus decisiones, sus asuntos, sus consejos. Las evidencias que Dios ha dado no los convencen porque han cegado sus propios ojos al escoger las tinieblas antes que la luz. Después dan origen a algo que llaman luz, la que el Señor llama teas, que ellos mismos encendieron y por las cuales dirigen sus pasos. Declara el Señor: ,"¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados". Dijo Jesús: "Para juicio he venido yo a este mundo; 1169 para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados". "Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas... El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero".
Las palabras que el Señor envía serán rechazadas por muchos; pero las palabras que pueda hablar el hombre serán recibidas como luz y verdad. La sabiduría humana apartará de la abnegación, de la consagración, e ideará muchas cosas que tienden a invalidar el efecto de los mensajes de Dios. No podemos tener ninguna seguridad si dependemos de hombres que no están en estrecha relación con Dios. Ellos aceptan las opiniones de los hombres; pero no pueden discernir la voz del verdadero Pastor, y su influencia descarriará a muchos aunque ante sus ojos se acumule prueba sobre prueba que testifiquen de la verdad que el pueblo de Dios debe tener para este tiempo (Carta lf, 1890).
CAPÍTULO 53
1-3. La gracia y la virtud de Cristo no atrajeron a los judíos.-
[Se cita Isa. 53: 1-3.1 Estas palabras no significan que la persona de Cristo fuera repulsiva. Ante los ojos de los judíos, Cristo no tenía belleza para que ellos lo desearan. Buscaban un Mesías que viniera con ostentación externa y gloria terrenal; que hiciera grandes cosas para la nación judía; que la ensalzara por encima de toda otra nación de la tierra. Pero Cristo vino con su divinidad oculta por la vestidura de la humanidad: modesto, humilde, pobre. Compararon a ese hombre con los jactanciosos alardes que habían hecho, y no pudieron ver belleza en él. No discernieron la santidad y pureza de su carácter. La gracia y la virtud reveladas en su vida no tuvieron atractivos para ellos (MS 33, 1911).
2-3.Un cuadro que subyugará y humillará.-
La profecía predijo que Cristo había de aparecer como una raíz que sale de tierra seca. "No hay parecer en él, ni hermosura escribió Isaías-; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombros, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos". Este capítulo debiera ser estudiado. Presenta a Cristo como el Cordero de Dios. Los que están enaltecidos por el orgullo, cuyas almas están llenas de vanidad, debieran contemplar este cuadro de su Redentor y humillarse en el polvo. El capítulo entero debe aprenderse de memoria. Su influencia subyugará y humillará el alma contaminada por el pecado y enaltecida por la exaltación propia.
Pensad en la humillación de Cristo. Tomó sobre sí la naturaleza caída y doliente del hombre, degradada y contaminada por el pecado. Tomó nuestros dolores, llevó nuestro pesar y nuestra vergüenza. Soportó todas las tentaciones con las que es acosado el hombre. Unió la humanidad con la divinidad; un espíritu divino moraba el un templo de carne. Se unió a sí mismo con el templo. "Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros", porque al hacer eso podía relacionarse con los pecaminosos y dolientes hijos e hijas de Adán (YI 20-12-1900).
5.Cristo puede rescatar a cada alma.-
No fue sólo por su muerte en la cruz como Cristo realizó su obra de salvar a los hombres. Ignominia, sufrimiento y humillación fueron una parte de la misión: "El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos todos nosotros curados". Cristo llevó este castigo por los pecados del transgresor. Ha llevado el castigo por cada hombre y por eso puede rescatar a cada alma, no importa cuán caída sea su condición, si acepta la ley de Dios como su norma de justicia (MS 77, 1899).
7, 9. Cristo atacado por Satanás, no promovió ninguna represalia.-
Satanás lo atacó [a Cristo] en todo su sentido, sin embargo Cristo no pecó en pensamiento, palabra y acción. No hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Mientras caminaba en medio del pecado era santo, inocente e incontaminado. Fue acusado injustamente, sin embargo no abrió la boca para justificarte. ¿Cuántos hay ahora que cuando son acusados de algo de que no son culpables, creen que llega un momento cuando la paciencia deja de ser una virtud, y perdonando
el control propio, pronuncia palabras que contristan al Espíritu Santo? (MS 42. 1901)
11.-
Ver EGW com. Zac. 9:16.
CAPÍTULO 54
Se cumplirá cada especificación.-
Todo 1170 el capítulo 54 de Isaías es aplicable al pueblo de Dios, y se cumplirá cada especificación de la profecía. El Señor no abandonará a su pueblo en el tiempo de su prueba. El dice: "Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor". Estas palabras de consuelo, ¿sois pronunciadas para los que estáis invalidando la ley de Dios? No, no. La promesa es para los que, en medio de la apostasía general, guardan los mandamientos de Dios y ensalzan la norma moral ante los ojos del mundo que ha abandonado la ley y ha quebrantado el pacto eterno [se cita Isa. 54:9-13] (RH 20-8-1895).
CAPÍTULO 57
14. Todo obstáculo debe ser quitado.-
[Se cita Isa. 57:14.] ¿No es ésta precisamente la obra que el Señor nos ha dado para que hagamos en relación con los que ven y sienten la importancia de la obra que debe ser hecha en la tierra, a fin de que la verdad triunfe gloriosamente? Todo el que se ocupa en poner obstáculos en la senda de los siervos de Dios, atándolos con restricciones humanas de modo que no puedan seguir la dirección del Espíritu de Dios, está estorbando el avance de la obra de Dios.
El Señor envía el mensaje: "Quitad los tropiezos del camino de mi pueblo". Deben hacerse fervientes esfuerzos para contrarrestar, las influencias que han retrasado el mensaje para este tiempo. Debe hacerse una obra solemne en un corto tiempo (Carta 42, 1909).
15-19. Paz únicamente para los humildes.-
[Se cita Isa. 57:1 5-19.] Estas palabras están dirigidas a los que, atentos a su verdadera situación y susceptibles a la influencia del Espíritu de Dios, se humillan delante de Dios con corazón contrito. Pero Dios no puede ofrecer la paz a los que no quieren escuchar el reproche divino, que son voluntariosos e indóciles, y que se han propuesto continuar en sus propios caminos. No puede curarlos porque no quieren reconocer que necesitan curación. Dios declara de la verdadera condición de ellos: "Los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo" (Carta 106, 1896).
CAPÍTULO 58
Se abre una amplia y extensa viña.-
La piedad, el conocimiento espiritual superior y el crecimiento de una iglesia, están en proporción con el celo, la piedad y la inteligencia misionera que se han infundido en ella y que emanan de ella, a fin de que sea una bendición precisamente para aquellos que más necesitan nuestra ayuda. Otra vez os insto a que consideréis Isaías 58, el cual abre una amplia y extensa viña que debe trabajarse de acuerdo con las pautas que el Señor ha señalado. Cuando se haga esto habrá un incremento de las fuentes morales, y la iglesia no permanecerá más casi estancada. Habrá bendiciones y poder que acompañarán a sus labores. Han vencido el egoísmo que ata sus almas, y ahora están dando su luz al mundo con los claros y brillantes rayos de una fe viva y un piadoso ejemplo. El Señor tiene sus promesas para todos los que cumplan con sus requerimientos. [Se citan Sal. 41:1-3; 37:3; Prov. 3:9-10; 11:24-25; 19:17; Isa. 58: 10-11.]
La palabra de Dios está llena de preciosas promesas como las ya presentadas (MS 14a, 1897).
En nuestra obra encontraremos una alta profesión de piedad y mucha rectitud externa ligadas con una gran impiedad interior. El pueblo representado en Isaías 58 se queja de que el Señor permite que su servicio pase inadvertido. Esta queja es la expresión de corazones que no han sido subyugados por la gracia, rebeldes contra la verdad. Los que reciben la verdad que obra mediante el amor y purifica el alma, son leales a Dios honrándolo con la obediencia a su ley que es santa, justa y buena. El espíritu del verdadero ayuno y la verdadera oración es el espíritu que rinde la mente, el corazón y la voluntad a Dios.
Los ministros de Dios han sido culpables del pecado de no obedecer un "Así dice Jehová". Han acostumbrado a los miembros de sus iglesias a observar ritos que no tienen fundamento en la Palabra de Dios, y que más bien estáis en oposición directa con la ley divina. Al pervertir y tergiversar la Palabra de Dios han hecho que la gente peque. Dios les pagará de acuerdo con sus obras. Son culpables, como los sacerdotes y gobernantes del tiempo de Cristo, de hacer que la gente yerre. Cristo dice de ellos como dijo de los dirigentes judíos: "En vano me honran, enseñando 1171como doctrinas, mandamientos de hombres" (MS 28, 1900).
1. El único proceder seguro.-
Mis hermanos, necesitáis estudiar más cuidadosamente el capítulo 58 de Isaías. Este capítulo destaca el único proceder que podemos seguir con seguridad...
El profeta recibe esta palabra del Señor; un mensaje sorprendente por su fuerza y claridad:
"Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado". Aunque la casa de Jacob es llamada pueblo de Dios, y aunque declara que está unida con Dios en obediencia y comunión, se encuentra alejada de él. Le han sido dados promesas y privilegios maravillosos; pero ha sido desleal a ese cometido. Sin palabras halagüeñas debe dársele el mensaje: "Anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado". Muéstrale dónde se está equivocando. Pon ante él su peligro. Dile los pecados que está cometiendo, mientras que al mismo tiempo se enorgullece de su rectitud. Aparenta que busca a Dios; pero lo está olvidando, está olvidando que es un Dios de amor y compasión, de paciencia y bondad, que procede con justicia y ama la misericordia. Procedimientos mundanos han entrado en sus actividades y su vida religiosa. Su corazón no está purificado por la verdad. Dios estima que sus ceremonias de humildad externa son una solemne burla. Considera todo su fingimiento religioso como un insulto contra él.
El pueblo a quien habló el profeta creía que era muy piadoso, y destacaba su ayuno y otras ceremonias externas como una evidencia de su piedad. Pero sus actos estaban manchados por la lepra del egoísmo y la ambición. Todo lo que tenían lo habían recibido primero de Dios. El les prodigaba sus bienes para que pudieran ser su mano ayudadora, para que hicieran lo que Cristo habría hecho si hubiera estado en su lugar, representando debidamente los principios del cielo (Carta 76, 1902).
1-2. Un mensaje desembozado.-
Nos corresponde la obra de despertar a la gente. Satanás con todos sus ángeles ha descendido con gran poder para emplear todo engaño posible a fin de contrarrestar la obra de Dios. El Señor tiene un mensaje para su pueblo. Ese mensaje será predicado, ya sea que los hombres lo acepten o lo rechacen. Como en los días de Cristo, habrá astutas conspiraciones de los poderes de las tinieblas; pero el mensaje no debe ser encubierto con palabras suaves o discursos atrayentes que pregonen paz, paz, cuando no hay paz para aquellos que se están apartando de Dios. " No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos". [Se cita Isa. 58: 1-2.]
Todo el capítulo se aplica a los que viven en este período de la historia de la tierra. Considerad atentamente este capítulo porque se cumplirá (MS 36, 1897).
1-4. Los pecados de Israel son pecados hoy día.-
[Se cita Isa. 58: 1- 4.]... En el tiempo en que Isaías recibió esta amonestación la casa de Jacob aparentaba ser un pueblo muy celoso, que buscaba diariamente a Dios y se deleitaba en conocer sus caminos; pero en realidad estaba lleno de presuntuosa confianza propia. No caminaba en la verdad. No se practicaban la bondad, la misericordia y el amor. Entretanto que manifestaban apariencia de dolor por sus pecados, acariciaban el orgullo y la avaricia. Al mismo tiempo que hacían ostentación de humildad, exigían un duro trabajo de aquellos a quienes so juzgaban o empleaban. Daban valor excesivo a todo lo bueno que habían hecho, pero menospreciaban en gran manera los servicios de otros. Despreciaban y oprimían al pobre. Y su ayuno sólo les daba una opinión más elevada de su propia bondad.
Hoy día hay entre nosotros pecados de esta misma naturaleza, los cuales traen el reproche de Dios sobre su iglesia. Dondequiera que haya tales pecados, no hay duda de que se necesitan días de ayuno y oración; pero deben ser acompañados de sincero arrepentimiento y decidida reforma. Sin una contrición tal del alma, esas ocasiones sólo aumentan la culpabilidad del transgresor. El Señor ha especificado el ayuno que ha elegido y que aceptará. Es el que da frutos para su gloria, de arrepentimiento, de consagración y de verdadera piedad. [Se cita Isa. 58: 6-7.]
En el ayuno que Dios ha escogido se pondrán en práctica misericordia, ternura y compasión. Se repudiará la avaricia y habrá arrepentimiento del fraude y de la opresión, y se renunciará a ellos. Se usarán toda la autoridad e influencia para ayudar a los pobres y oprimidos. Si esta fuera la condición del mundo, no existiría más el proverbio: "La verdad tropezó en la plaza, y la equidad no1172 pudo venir... Y el que se apartó del mal fue puesto en prisión" (RH 13-10-1891).
1-5. Se necesita una influencia reformadora procedente de Dios.-
-[Se cita Isa. 58: 13.] El pueblo que aquí se describe comprende que no cuenta con el favor de Dios; pero en vez de buscar el favor divino de acuerdo al Señor, está en conflicto con Dios. En vista de que observan tantas ceremonias, preguntan por qué el Señor no les manifiesta un reconocimiento especial. Dios responde a su queja: "He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto". Estos ayunos son sólo ostentación, mera máscara, un remedo de humildad. Esos adoradores lloran y se lamentan, pero retienen todos sus rasgos objetables de carácter. No han humillado su corazón ni lo han limpiado de la contaminación espiritual. No han recibido la lluvia enternecedora de la gracia de Dios. Están destituidos del Espíritu Santo, destituidos de la dulzura de la influencia celestial. No manifiestan arrepentimiento ni la fe que obra por el amor y purifica el alma. Son injustos y egoístas en sus tratos, oprimen sin piedad a los que consideran que son sus inferiores. Sin embargo, acusan a Dios de que se descuida en manifestar su poder para con ellos, y de ensalzarles por encima de otros debido a su propia justicia. El Señor les envía un claro mensaje de reproche para mostrarles por qué no son visitados por su gracia (MS 48, 1900).
5-7. Los cristianos no son un conjunto de plañideras.-
Tenemos mucho por lo cual estar agradecidos. Los cristianos nunca debieran comportarse como un conjunto de plañideras de un cortejo fúnebre. Dios no pide esto de sus seguidores. No les pide que hagan cama de cilicio y de ceniza. Pregunta: "¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?" Dios nos dice qué clase de ayuno ha escogido: "¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?" Este es el ayuno que él desea que observemos. [Se cita Isa. 58:7.] En estas palabras se bosqueja nuestro deber. Dios nos muestra dónde debemos colocar nuestros tesoros. Al seguir en la senda de la abnegación y del renunciamiento, ayudando a los necesitados y dolientes, colocaremos nuestro tesoro ante el trono de Dios (MS 31, 1901).
No tienen valor las manifestaciones externas solas.-
Sin un espíritu quebrantado y contrito, las manifestaciones externas de ayuno y de oración no tienen ningún valor ante la vista de Dios. Se necesita la obra interior de la gracia. Es esencial la humillación del alma. Dios tiene esto en cuenta. Bondadosamente recibirá a los que humillen el corazón ante él. Escuchará sus peticiones y curará sus rebeldías.
Los ministros y la gente necesitan la obra de purificación en su alma para que los castigos de Dios puedan ser apartados de ellos. Dios está esperando, esperando humillación y arrepentimiento. Recibirá a todos los que se vuelvan a él de todo corazón (MS 33, 1903).
Ayudad a los que sufren por causa de la verdad.-
[Se cita Isa. 58:5-7.] La causa de Dios abarca a cada santo necesitado y que sufre. No debemos elegir egoístamente a unos pocos parientes y amigos para ayudarles, permitiendo que nuestra obra termine con esto. Debemos ayudar a todos los necesitados de que tengamos noticia, pero especialmente a los que están sufriendo por causa de la verdad. Dios nos hará responsables si descuidamos esta obra. Como pueblo que obra justicia, ¿no obedeceremos las condiciones que Dios ha establecido y seremos hacedores de su Palabra? (MS 145, 1899).
6. No se deben colocar yugos.-
El Señor no ha dado al hombre la obra de colocar yugos sobre el cuello de su pueblo, atándolos de tal manera que no estén en libertad de acudir a Dios para ser conducidos y guiados a él. No es el propósito del Señor de que su pueblo se sujete a sus prójimos, quienes a su vez dependen completamente de Dios (Carta 76, 1902).
8. (ver com. de EGW de Zac. 4:12). Dios necesita instrumentos humanos.-
Debemos poner en práctica los preceptos de la ley, y así nuestra justicia irá delante de nosotros y la gloria de Dios será nuestra retaguardia. La luz de la justicia de Cristo será nuestra vanguardia, y la gloria de Jehová será nuestra retaguardia. Agradezcamos al Señor por esta seguridad. Constantemente estemos en una 1173 condición tal como para que el Señor Dios del cielo pueda favorecernos. Consideremos que tenemos el elevado privilegio de estar en relación con Dios, de ser su mano ayudadora.
En el gran plan de Dios para la redención de la raza perdida, él se ha colocado en la necesidad de usar agentes humanos como su mano ayudadora. Debe tener una mano que lo ayude para alcanzar a la humanidad. Debe contar con la cooperación de quienes sean activos; prontos para ver las oportunidades, prontos para discernir lo que debe ser hecho para sus prójimos (NL N.º 23, p. 1).
Se requiere una justicia visible.-
Véase la promesa inspirada del profeta para los que hacen todo lo que pueden para aliviar la desgracia, tanto física como espiritual. [Se cita Isa. 58:8.]
Como cristianos debemos tener una justicia que se desarrolle y sea vista; una justicia que represente el carácter de Jesucristo cuando estuvo en nuestro mundo (MS 43, 1908).
8-14. Características de los verdaderos reformadores.-
Aquí se presentan las características de los que serán reformadores; de los que llevarán el estandarte del mensaje del tercer ángel; de los que son reconocidos como el pueblo que observa los mandamientos de Dios, que honran a Dios y, ante la mirada de todo el universo, están fervientemente ocupados en reconstruir las ruinas antiguas. ¿Quién es el que los llama "reparadores de portillos, restauradores de calzadas para habitar"? Es Dios. Sus nombres están registrados en el cielo como reformadores, restauradores, como los que edifican los cimientos de generación y generación (RH 13-10-1891).
9-10. La compasión hace nacer la luz.-
[Se cita Isa. 58:9-101 Por todos lados nos rodean almas afligidas. Busquemos para descubrir a esos dolientes, y digamos una palabra oportuna para consolar su corazón. Aquí y allí -por donde quiera- los encontraremos. Seamos siempre los canales por los cuales fluyan hasta ellos las refrigerantes aguas de la compasión. Para los que atienden las necesidades de los hambrientos y afligidos, la promesa es: "En las tinieblas nacerá tu luz".
Muchos están en tinieblas. Han perdido el rumbo. No saben qué camino tomar. Los que están perplejos busquen a otros que están en perplejidad, y háblenles palabras de esperanza y ánimo. Cuando comiencen a hacer esta obra, la luz del cielo les revelará la senda que deben seguir. Serán consolados ellos mismos por sus palabras de consuelo a los afligidos. Al ayudar a otros ellos mismos serán ayudados a salir de sus dificultades. El gozo toma el lugar del pesar y de la lobreguez. El corazón lleno del Espíritu de Dios brilla con cordialidad para con cada prójimo. Todo el que haga esto no estará más en oscuridad, pues su "oscuridad" será como "el mediodía (MS 116,1902).
11. La dirección de Dios da un claro discernimiento.-
El profeta Isaías declara del que camina en la senda de la vida eterna usando sus bendiciones para bendecir a otros: "Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan".
Necesitamos estas bendiciones. Necesitamos el agua de vida que fluye de Jesucristo, que será en nosotros un manantial de aguas que broten para vida eterna. "Jehová te pastoreará siempre". Cuando seamos conducidos por el Señor, tendremos claro discernimiento. No llamaremos justicia a la injusticia, ni pensaremos que es correcto lo que el Señor ha prohibido. Entenderemos el proceder del Señor.
Muchos no han entendido esto. Conozco a algunos que han sido descarriados por el enemigo. Pero Dios desea hacer de vosotros participantes de la naturaleza divina. No quiere que haya un yugo de autoridad humana sobre vuestro cuello, sino que acudáis a Aquel que puede salvar hasta lo sumo a todos los que se acercan a él en justicia y verdad. No tenemos tiempo para mezclarnos con los asuntos del enemigo, pues estamos muy cerca de la terminación de la historia de esta tierra (MS 43, 1908).
12-14. (Apoc. 11:19; 14:9-12). Los observadores del sábado reparan la brecha.-
¿Dónde encontramos a la gente a la cual aquí se alude? ¿Quién es el que edificará las ruinas antiguas y levantará los cimientos de generación y generación? ¿Dónde está el pueblo que ha recibido la luz del cielo para ver que se ha abierto una brecha en la ley de Dios?
Juan dice en el Apocalipsis: "El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo' (Apoc. 11:19). Juan vio en visión al pueblo del Señor que esperaba su venida y que buscaba la verdad. Cuando el templo de Dios fue abierto para su pueblo, brilló la luz de la ley de Dios que estaba en el arca. En la proclamación del mensaje del tercer ángel aparecen en escena los que reciben esta luz.
Se ve a ese ángel que vuela por en medio del cielo "diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero... Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".
Este es el pueblo que está reparando la brecha de la ley de Dios. Ven que el sábado del cuarto mandamiento ha sido suplantado por un falso día de reposo, un día que la Palabra de Dios no autoriza. Son leales a su Dios en medio de gran oposición, y se alistan bajo el estandarte del tercer ángel (MS 48, 1900).
A medida que se aproxima el fin, los testimonios de los siervos de Dios se harán más decididos y más poderosos; proyectarán la luz de la verdad sobre los sistemas de error y de opresión que por tanto tiempo han tenido la supremacía. El Señor nos ha enviado mensajes para este tiempo a fin de establecer el cristianismo sobre una base eterna, y todos los que creen la verdad presente no deben apoyarse en su propia sabiduría, sino en la de Dios; y deben levantar los cimientos de generación y generación. Ellos serán registrados en los libros del cielo como reparadores de portillos, restauradores de calzadas para habitar. Debemos sostener la verdad porque es la verdad, haciendo frente a la más intensa oposición. Dios está influyendo en las mentes humanas; el hombre no actúa solo. El gran poder iluminador procede de Cristo; el brillo de su ejemplo ha de mantenerse delante de la gente en cada conversación (Carta 1 f, 1890).
Hombres íntegros deben estar en la brecha.-
Escribo esto porque se me ha mostrado que hay muchos en la iglesia que ven a los hombres como árboles que caminan. Deben tener otra y más profunda experiencia antes de que disciernan las trampas colocadas para llevarlos a la red del engañador. Ahora no se debe hacer una obra a medias. El Señor necesita hombres y mujeres firmes, decididos e íntegros que estén en la brecha y reparen el vallado . [Se cita Isa. 58:12-14.]
Todos nuestros ministros y todas nuestras iglesias deben dar un testimonio decidido. Dios ha permitido que hubiera apostasías para mostrarnos cuán poca confianza se puede poner en el hombre. Siempre debemos acudir a Dios. Su palabra no es Sí y No, sino Sí y Amén (NL N.º 19, pp. 2-3).
13-14.-
Ver EGW com. Exo. 20:1-17, t. I. pp. 1117-1120.
CAPÍTULO 59
13-17. (Apoc. 12:17). Satanás pone en acción instrumentos preparados.-
El profeta Isaías describe adecuadamente las condiciones del mundo en el tiempo de Cristo. Dice que la gente prevaricaría y mentiría "contra Jehová" y que se apartaría "de en pos de nuestro Dios". [Se cita Isa. 59: 13-17.]
La condición del mando antes de la primera venida de Cristo es un cuadro de la condición del mundo precisamente antes de su segunda venida. Existirá la misma iniquidad. Satanás manifiesta el mismo poder engañoso en la mente de los hombres. Pone en acción sus instrumentos preparados y los emplea con intensa actividad. Dispone su ejército de instrumentos humanos para que participen en el último gran conflicto contra el Príncipe de la vida, para derribar la ley de Dios que es el fundamento de su trono. Satanás hará milagros para afirmar a los hombres en la creencia de que él es lo que pretende ser: el príncipe de este mundo, y que la victoria es suya. Empleará sus fuerzas contra los que son leales a Dios; pero aunque pueda causar dolor, angustia y agonía humana, no puede mancillar el alma. Puede afligir al pueblo de Dios como lo hizo con Cristo; pero no puede hacer que perezca uno de los pequeñitos de Cristo. El pueblo de Dios debe esperar en estos últimos días que entrará en lo más recio del conflicto, pues dice la palabra profética: "El dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (Carta 43, 1895)
CAPÍTULO 60
1.(Sal. 8: 3; 147: 4; Dan. 12: 3). Cada uno debe dar su medida de luz.-
Cada brillante1175 estrella que Dios ha colocado en los cielos obedece sus órdenes, y da su característica medida de luz para embellecer los cielos por la noche. Así mismo, que cada alma convertida refleje la medida de luz que le fue dada y a medida que refulja aumentará la luz y se hará más brillante. Dad vuestra luz... emitid vuestros rayos reflejados desde el cielo. Oh, hija de Sión, "levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti" (Carta 38, 1890).
2. (Mal. 2: 7-8). Sólo la luz puede disipar las tinieblas.-
Cuando Cristo vino al mundo, las tinieblas cubrían la tierra y densa oscuridad los pueblos. Los oráculos vivientes de Dios rápidamente se estaban convirtiendo en letra muerta. La apacible vocecita de Dios era oída sólo a veces por los más consagrados adoradores, pues había sido abrumada y silenciada por los dogmas, las máximas y las tradiciones de los hombres. Las largas y enredadas explicaciones de los sacerdotes convertían en misterioso, confuso e incierto lo que era completamente sencillo y simple. Las argumentaciones de las sectas rivales confundían el entendimiento, y sus doctrinas se hallaban completamente apartadas de la teoría correcta de la verdad.
La verdad contemplaba desde el cielo a los hijos de los hombres, pero no hallaba respuesta, pues tinieblas cubrían la tierra y densa oscuridad los pueblos. Si la oscuridad del error que ocultaba la gloria de Dios de la vista de los hombres tenía que ser despejada, la luz de la verdad debía brillar en medio de las tinieblas morales del mundo. En los concilios de Dios se había decretado que el unigénito Hijo de Dios debía abandonar su excelso gobierno celestial, que debía revestir su divinidad con humanidad y venir al mundo. Ningún esplendor externo debía acompañar sus pisadas, salvo el de la virtud, la misericordia, la bondad y la verdad, pues tenía que representar ante el mundo los atributos del carácter de Dios. Sin embargo, el mundo, que no estaba habituado a contemplar la verdad, se volvió de la luz a las tinieblas del error, pues su gusto depravado prefería el error antes que la verdad (RH 6-8-1895).
CAPÍTULO 61
1, 3. Cuidad el semblante, las palabras, el tono de la voz.-
[Se cita Isa. 6 1: 1] Al Señor no le agrada que los suyos sean un grupo de plañideras. El quiere que se arrepientan de sus pecados para que puedan disfrutar de la libertad de los hijos de Dios. Entonces serán llenados con las alabanzas de Dios y serán una bendición para otros. El Señor Jesús también fue ungido para dar "a los afligidos de Sión... gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado", y para que fueran llamados "árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya".
"Para gloria suya", de Cristo Jesús. ¡Ojalá éste pudiera ser el propósito de nuestra vida! Si fuera así, cuidaríamos aun la expresión de nuestro semblante, nuestras palabras y hasta el tono de nuestra voz. Todas nuestras transacciones comerciales se efectuarían con fe e integridad. Entonces el mundo se convencería de que hay un pueblo que es leal al Dios del cielo...
Dios exhorta a todos para que se pongan en armonía con él. Los recibirá si abandonan sus malas prácticas. Mediante una unión con la naturaleza divina de Cristo, pueden escapar de las influencias corruptas de este mundo. Es tiempo de que cada uno de nosotros decida en qué lado está. Los agentes de Satanás trabajarán en cada mente que les dé cabida. Pero también hay agentes celestiales listos para comunicar los brillantes rayos de la gloria de Dios a todos los que estén dispuestos a recibir al Señor. Lo que necesitamos es la verdad, la preciosa verdad en todo su encanto. La verdad impartirá libertad y alegría (MS 43, 1908).
CAPÍTULO 64
8. Permitid que Dios trabaje la arcilla.-
El instrumento humano sufre mientras proyecta y hace planes para sí con algo que Dios le ha negado que haga. Se queja y lamenta, y todavía se alimentan las dificultades. Pero cuando se somete para ser como arcilla en las manos del alfarero, entonces Dios convierte al hombre en un vaso de honra. La arcilla se somete para ser moldeada. Si se permitiera obrar a Dios, centenares serían moldeados y convertidos en vasos como a él mejor le pareciera.
Permitid que la mano de Dios trabaje la arcilla para su servicio. El conoce exactamente qué clase de vaso necesita. A cada hombre ha dado su obra. Dios conoce cuál es el lugar para el cual el hombre es más idóneo. Muchos 1176 están trabajando en contra de la voluntad de Dios, y echan a perder el diseño. El Señor desea que cada uno esté sumiso bajo su dirección divina. El colocará a los hombres donde se sometan para ser modelados en unidad con Cristo, llevando su semejanza divina. Si el yo se somete para ser moldeado, si cooperamos con Dios, si oramos en unidad, si trabajamos en unidad, si todos ocupamos nuestro lugar como hebras en la trama de la vida, nos desarrollaremos convirtiéndonos en un bello tejido que regocijará al universo de Dios (Carta 63, 1898).
El Alfarero no puede moldear y modelar para honra lo que nunca ha sido colocado en sus manos. La vida cristiana es tina vida de entrega diaria, de sumisión y continuo triunfar. Cada día se ganarán nuevas victorias. El yo debe perderse de vista, y el amor de Dios debe cultivarse continuamente. Así crecemos en Cristo. Así la vida se forma de acuerdo con el modelo divino (MS 55, 1900).
Cada hijo de Dios debe empeñarse hasta lo sumo para elevar la norma de la verdad. Debe trabajar de acuerdo con Dios. Si el yo es exaltado, Cristo no es magnificado. Dios se compara a sí mismo en su Palabra con un alfarero, y los suyos son la arcilla. Su obra es la de modelarlos de acuerdo con su propia semejanza. La lección que deben aprender es una lección de sumisión. No debe exaltarse el yo. Si se presta la debida atención a la instrucción divina, si el yo se somete a la voluntad divina, la mano del Alfarero producirá sin vaso simétrico (Carta 78, 1901).
CAPÍTULO 65
2.-
Ver EGW com. Jer. 17: 25.
21-23.-
Ver EGW com. Prov. 31: 27, t. III.